El presidente Donald Trump declaró el miércoles que ordenará una "gran investigación" sobre fraude electoral, lo que genera la posibilidad de una pesquisa del gobierno federal a una acusación sin fundamentos y provocó alarma entre expertos y demócratas.

Trump dijo en un par de tuits que las medidas afectarán a los que se empadronan para votar en más de un estado, "los que son ilegales e incluso los empadronados que están muertos (y muchos desde hace mucho tiempo").

"De acuerdo con los resultados, reforzaremos los procedimientos de votación", añadió.

La tarde del miércoles fue más allá al afirmar: "Hay gente registrada en dos estados. Están registrados en Nueva York y Nueva Jersey. Votan dos veces".

"En mi opinión hay millones de votos", dijo Trump a ABC. "De esos votos, ninguno fue para mí. Ninguno".

Los 50 estados y el Distrito de Columbia presentaron sus resultados electorales definitivos sin reportes del tipo de fraude generalizado que alega Trump.

Trump planea firmar un decreto, incluso esta misma semana, para crear una comisión que investigue las acusaciones de fraude electoral, según una persona con conocimiento de la decisión que no está autorizada a hablar del tema de manera pública.

La Casa Blanca no brindó muchos detalles sobre los posibles alcances de la investigación. El secretario de prensa, Sean Spicer, no aclaró si la pesquisa estaría a cargo del FBI o alguna otra agencia. Recalcó que el objetivo sería "entender en dónde existe el problema y qué tan profundo es" y no se limitará a la elección 2016.

Spicer dejó entrever que se designaría un grupo de trabajo para enfocarse en los fallecidos que permanecen empadronados y las personas registradas para votar en dos o más estados. Indicó que podría centrarse en estados "más grandes" en los que Trump no compitió durante su campaña, en concreto en California y Nueva York, dos bastiones demócratas.

El tuit de Trump alarmó a los demócratas, que creen que se trata de un paso para endurecer las leyes de identificación y restringir el acceso a las urnas. Al igual que el presidente, el nominado de Trump para secretario de Justicia, el senador republicano de Alabama Jeff Sessions, quien podría supervisar cualquier investigación federal, ha mostrado empatía hacia las acusaciones de fraude electoral.

No existe evidencia de un fraude electoral generalizado durante las elecciones de noviembre pasado, en las cuales Trump ganó el Colegio Electoral, pero perdió el voto popular por casi 2,9 millones de sufragios. El voto popular ha sido una obsesión de Trump, preocupado porque eso genere dudas sobre la legitimidad de su triunfo, afirman asistentes y conocidos.

Durante un discurso el lunes ante líderes del Congreso, Trump dijo que de tres a cinco millones de inmigrantes que están en Estados Unidos sin los permisos adecuados, votaron durante la elección, lo que le costó la victoria en el voto popular. Si esa acusación resultara cierta, se trataría del fraude electoral más importante en la historia del país, e irónicamente generaría las mismas dudas que intenta evadir sobre la legitimidad de su triunfo.