Un integrante de una junta escolar en una ciudad donde creció Hillary Clinton renunció tras efectuar una referencia despectiva en Twitter a la anatomía femenina al describir las marchas de mujeres contra el presidente Donald Trump. Un maestro de Illinois fue retirado del salón de clases por tuits considerados sexistas. Y un nuevo legislador de Indiana recibió duras críticas por un mensaje en Facebook en el que se burlaba de las "mujeres gordas".

Estos son un puñado de ejemplos en todo Estados Unidos de funcionarios públicos, varones en su mayoría, que han sido regañados, convocados o disciplinados por mensajes que difundieron en las redes sociales en torno a las marchas de mujeres en todo el mundo el fin de semana pasado.

La serie de incidentes, que van desde groseros hasta francamente vulgares, dejan ver lo desagradable que se ha vuelto la emisión de opiniones sobre política desde la divisiva elección presidencial. Pero en una era en la que Trump hizo de las críticas contra "lo políticamente correcto" una parte central de su atractivo, las consecuencias que estos funcionarios enfrentan por el uso de las redes sociales sin restricciones demuestran una vez más que lo que uno diga en internet puede revertírsele.

"Muy pocas personas de la vida pública, incluso en la actualidad, se salen con la suya con lo que Trump logró salirse con la suya", dijo Michael Cornfield, profesor de la Universidad George Washington que estudia política en la era del internet. "Me pregunto en qué estaban pensando estos caballeros".

No es la primera vez que despotricar en las redes sociales genera represalias. Durante años, los funcionarios públicos se han visto en problemas, e incluso han tenido que renunciar a sus puestos, por comentarios que carecieron de tacto político, fueron de mal gusto e incluso racistas en ocasiones.

Y no es necesariamente un asunto partidista. Una guionista del programa Saturday Night Live fue suspendida esta semana tras redactar un tuit ofensivo sobre Barron, un hijo de Trump que tiene 10 años. La guionista, Katie Rich, borró el tuit, desactivó su cuenta brevemente y luego ofreció disculpas después de que un clamor en las redes sociales derivó en exhortaciones a boicotear el programa.

El número de incidentes tras las marchas de mujeres, que llenaron plazas públicas en estados demócratas y también en algunos republicanos, han colocado a algunos funcionarios electos y supervisores en una posición incómoda.

En Indiana, el republicano Brian Bosma, presidente de la Cámara de Representantes estatal, dice que está implementando cursos sobre el manejo de las redes sociales después de los mensajes que mandaron al menos dos legisladores.

El republicano Jim Lucas, representante estatal de Indiana, colocó un mensaje en Facebook el fin de semana en el que aparecía una mujer a la que le rociaron gas pimienta en la cara, acompañada de una frase que decía: "TROFEOS POR PARTICIPAR. AHORA EN FORMA LÍQUIDA".

Otro mensaje del republicano Jack Sandlin, senador estatal de Indiana recién elegido, le daba crédito a Trump por lograr que "más mujeres gordas salieran a caminar de lo que (la ex primera dama) Michelle Obama logró en 8 años". Sandlin fue inundado de críticas en su página en Facebook.

Por otro lado, Dathan Paterno, miembro de la junta escolar en Park Ridge, Illinois, donde creció Hillary Clinton, renunció abruptamente después de que el lunes afirmó en Twitter que las protestas eran una "farsa" efectuada por "vaginas chillantes".

Paterno, que no respondió a una solicitud de comentarios, borró posteriormente sus cuentas en las redes sociales, dijo Laurie Heinz, supervisora del distrito. En su carta de renuncia escribió que los tuits fueron "malinterpretados, lo cual es comprensible".

Se reportaron otros incidentes similares en Nebraska, Mississippi, Rhode Island y New Mexico.

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La periodista Darcy Costello de The Associated Press contribuyó con este despacho.