El arresto domiciliario otorgado al exdictador panameño Manuel Noriega, para que pueda prepararse para una cirugía neurológica, será por de tres semanas, informó el martes la Corte judicial.

El beneficio fue otorgado con la finalidad de que Noriega pueda someterse a una limpieza pulmonar adecuada antes de la intervención, informó un comunicado de la Secretaria de Comunicación del Órgano Judicial divulgado el martes, cuando el exmandatario permanecía en el recinto carcelario.

"Es importante aclarar a la ciudadanía que esta decisión no significa la absolución del señor Noriega", señaló el documento al indicar que la medida fue concedida por la sala penal de la Corte Suprema de Justicia. "Si en el transcurso de dos meses después de encontrarse el señor Noriega Moreno en arresto domiciliario no se ha realizado la operación, la medida cesará y deberá regresar", apuntó la instancia.

Asimismo, se explicó que el beneficio fue fundamentado en las recomendaciones que realizaron nueve médicos —entre particulares, forenses y de la Comisión Interdisciplinaria del principal hospital público del país— quienes indicaron que Noriega debía ser operado de un tumor en el cerebro, pero antes de ello debía recibir tratamiento pulmonar en un lugar adecuado que no fuese el recinto carcelario, que fue descalificado por los galenos forenses por no contar con las condiciones adecuadas.

Noriega, de 82 años, será sometido a una cirugía para retirarle un tumor benigno de la cabeza. A fines del mes pasado, la justicia panameña ordenó su traslado a un hospital, pero los abogados apelaron esa medida con el fin de insistir en que el exgeneral fuese enviado a su casa para la fase preparatoria. No se ha informado la fecha de la cirugía.

El exdictador, expulsado de Panamá por la invasión de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989, fue extraditado por Francia en diciembre de 2011 tras cumplir dos décadas de cárcel en Estados Unidos y París por narcotráfico y lavado de dinero.

Inmediatamente después de su repatriación, Noriega fue trasladado a una cárcel situada en un sector boscoso al norte de la capital cerca del Canal de Panamá para que purgase varias condenas por el asesinato de opositores. El exdictador, que tomó el control del país en 1983, sufrió al menos un desmayo en la celda y se le hospitalizó en varias ocasiones tras su regreso por problemas pulmonares y de hipertensión.

Los médicos particulares descubrieron el tumor después de su regreso, y el año pasado dijeron que estaba creciendo y podría comprometer seriamente su salud. Durante su largo presidio en Estados Unidos, Noriega sufrió al menos dos derrames cerebrales, según sus galenos.

La expulsión de Noriega en 1989 representó el fin de un régimen militar en Panamá que se extendió desde 1968.