Ante una gran expectativa, el presidente francés François Hollande aterrizó el martes cerca de una de las zonas de desarme de las FARC, donde se reunió con líderes rebeldes en una muestra de apoyo al acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y esa guerrilla.

El mandatario llegó a la localidad de La Venta, en el conflictivo departamento del Cauca, acompañado de su homólogo Juan Manuel Santos y mantuvo un encuentro privado con Pablo Catatumbo, Marcos Calarcá y otros representantes de la guerrilla en el mecanismo tripartito garante del cese del fuego, liderado por la ONU y que incluye a jefes guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del ejército.

"El desarme y la desmovilización es irreversible", dijo a medios Hollande tras una visita por las instalaciones que rodean las zonas de desarme y se encuentran a varios kilómetros de donde viven los guerrilleros armados. El acuerdo de paz, agregó el mandatario, no podía ser unilateral, ya que las FARC también tenían que aceptarlo.

Esta es la primera visita de un jefe de Estado francés al país en 28 años. En su discurso, Hollande se refirió también a las víctimas del conflicto —unos 260.000 muertos y millones de desplazados_, especialmente a los desaparecidos y "niños soldados".

El reclutamiento de menores fue uno de los aspectos más polémicos de las FARC en el conflicto.

Hollande es el primer presidente extranjero que visita una de las 26 zonas donde se reunirán los alrededor de 7.000 guerrilleros de las FARC para dejar las armas y convertirse en una formación política legal después de más de medio siglo de enfrentamiento. El proceso está demorado según el calendario acordado, que contemplaba que todos los miembros de las FARC estuvieran concentrados el 30 de diciembre. Muchos aún siguen desplazándose.

"Por supuesto que ha habido problemas, que se han registrado imprevistos", admitió Santos antes de asegurar que para el miércoles se prevé que unos 6.000 guerrilleros estén afiliados al sistema de salud.

Tras casi cuatro años de negociaciones entre las FARC y el gobierno —y luego del traspié sufrido por el primer acuerdo en el plebiscito del 2 de octubre— el Congreso colombiano ratificó el 30 de noviembre el nuevo pacto.

Para Hollande, éste el momento ideal para que la comunidad internacional dé un espaldarazo a Colombia para que lleve el acuerdo de paz a buen fin. Mientras tanto, el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, baraja replantear su apoyo a Colombia. Washington ha sido un aliado histórico de Bogotá en la lucha contra el narcotráfico.

Hollande llegó a Bogotá el domingo proveniente de Chile y este martes finaliza su visita oficial.