Naciones Unidas y varias organizaciones humanitarias creen que unos 750.000 civiles siguen viviendo bajo el régimen del grupo extremista Estado Islámico, pese a los últimos avances de las fuerzas iraquíes.

El coste de la comida y los productos básicos se ha disparado, los servicios de agua y electricidad funcionan de forma intermitente y algunos vecinos se ven obligados a quemar muebles para mantenerse calientes, explicó el martes en un comunicado Lise Grande, coordinadora humanitaria de Naciones Unidas para Irak.

El comunicado estaba firmado también por 20 grupos internacionales y locales de ayuda que trabajan en el país.

Las fuerzas iraquíes anunciaron este mes la liberación del este de Mosul, luego de tres meses de una ofensiva que pretende expulsar a los milicianos de la segunda ciudad más grande de Irak. La operación ha desplazado a más de 140.000 personas, según la agencia de migraciones de la ONU.