El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo a la jefa de policía de Austin que las cárceles que administra serían las primeras del estado en perder fondos del fisco por las llamadas políticas de "ciudad santuario", a menos de que dé marche atrás a sus planes de restringir su colaboración con las autoridades federales de inmigración para febrero.

El presidente Donald Trump hizo promesas parecidas durante su campaña presidencial, y declaró que una las prioridades de su primer día de trabajo sería detener el envío de fondos federales a lugares donde los funcionarios locales rechazaran agentes federales y no arresten o detengan a inmigrantes que viven en el país de manera ilegal. Varias ciudades, incluyendo Nueva York y Chicago, ya cuentan con políticas santuario.

La jefa de policía del condado Travis, Sally Hernández, quien fue electa recientemente, dijo el viernes, en un anuncio desafiante luego de que Trump juramentó como presidente, que a partir del 1 de febrero cancelaría la política de su predecesor, de acatar todos los pedidos que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas hace a las cárceles.

Abbott, quien asistió a la ceremonia de investidura de Trump, ahora está amenazando con llevar a cabo la promesa del presidente a nivel estatal. Abbott ha advertido antes a funcionarios locales sobre las consecuencias de adoptar políticas santuario, pero no había dado un ultimátum como éste hasta ahora.

"Su decisión unilateral le costará dinero a la gente del condado de Travis, (fondos) que deberían ser para protegerlos", dijo Abbott. Agregó que los fondos se perderían para el 1 de febrero a menos que el condado cambie su postura.

Los únicos fondos que Abbott puede recortar por ahora son las becas de justicia criminal que controla su oficina, que el año pasado representaron el 1% del presupuesto del departamento de policía.

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El reportero de The Associated Press Frank Bajak contribuyó a este despacho desde Houston.

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