´Springende Figur (Scherenschnitt)´
Silueta de una figura saltando creada por el escritor danés Hans Christian Andersen e incluida en la exposición ´Impromptu´ Hans Christian Andersen - © Odense Bys Museer

Hijo de un zapatero y una lavandera que apenas podían mantenerlo, Hans Christian Andersen (1805-1875) creció desarrollando una excepcional imaginación que nutría leyendo todo lo que caía en sus manos. Cuando narraba historias, se recreaba con gusto en los detalles, acompañaba las narraciones con pasos de baile y acrobacias.

A pesar de tener que trabajar en fábricas desde su infancia, de vivir en la adolescencia por su cuenta en la más absoluta pobreza, fracasar como cantante de ópera y bailarin, no se dejaba tumbar: tenía la certeza de que algún día, sin saber todavía cómo lo lograría, sería famoso.

El museo Kunst der Westküste de Alkersum (Alemania) —una localidad pegada a la frontera con Dinamarca— dedica una exposición al escritor, poeta y autor de algunos de los cuentos infantiles más célebres de la historia de la literatura (La sirenita, El patito feo, La princesa y el guisante, El traje nuevo del emperador...) centrándose en sus aficiones personales, no por casualidad relacionadas con capturar el momento de una manera lúdica: la fotografía, el dibujo y la elaboración de siluetas.

Nariz grande, ojos caídos y sonrisa bondadosa

En cartel hasta el 12 de enero, Impromptu es una muestra inusual que descubre al Andersen desenfadado, imaginativo y optimista que lo convirtió en favorito de las cortes europeas del siglo XIX. Los dibujos eran apuntes visuales de los viajes que realizaba; las fotos, una refrescante novedad; las siluetas, una constante creación de personajes.

Con incisiones en el papel, las figuras miraban de frente al espectador Las siluetas son el plato fuerte de la muestra. Habían ganado popularidad en el siglo XVIII al ser la manera más económica de preservar la memoria de un ser querido antes de que existiera la fotografía. Llegaron a ponerse de moda e incluso los que podían permitirse ser retratados en un cuadro también querían verse inmortalizados en un enigmático perfil, siempre negro.

Hechas en papel blanco y de colores, las siluetas de Andersen diferían de las habituales. Sus figuras eran fantásticas y de toque humorístico, las incisiones en la superficie miraban de frente al espectador con detalles caricaturescos que a veces recordaban al rostro del escritor de nariz grande, ojos caídos y sonrisa bondadosa.

Una animación moderna para las viejas siluetas de Andersen

Realizó siluetas de viejas cartas personales, programas de conciertos y manuscritos e incluso hojas del arbol del caucho. El museo recopila una selección de originales de estas modestas piezas y las complementa con una animación moderna en blanco y negro creada especialmente para la ocasión por los artistas daneses Ebbe Stub Wittrup y Ulrik Heltoft a partir de las figuras que confeccionó el escritor.

Fue uno de los personajes más fotografiados del momento En Impromptu también se pueden disfrutar numerosos retratos de Andersen. Las técnicas fotográficas eran entonces un descubrimiento asombroso que no le pasó desapercibido. Al escritor le encantaba posar y fue uno de los personajes más fotografiados de su época y se dejó retratar en 250 ocasiones. La exposición reúne muchas de estas imágenes con expresiones muy diferentes que descubren de nuevo a un hombre sensible y dispuesto al juego.