En su primer día completo en el cargo, el presidente Donald Trump regaño el sábado a la prensa por la cobertura de su toma de posesión, y convirtió una conciliadora primera visita a las instalaciones de la CIA en un foro para expresar sus quejas sobre los periodistas "deshonestos".

Pero fue Trump quien esparció las imprecisiones sobre el número de asistentes a su investidura.

De pie frente al monumento en memoria de los agentes de la CIA que han muerto al servicio de Estados Unidos, Trump les aseguró a los funcionarios de inteligencia: "Cuentan con todo mi apoyo". No hizo mención de sus repetidas críticas a las agencias de inteligencia tras ser elegido, incluidos sus desafíos públicos a su altamente confiable evaluación de que Rusia interfirió en la contienda presidencial para ayudarlo a ganar.

"No hay nadie que tenga más aprecio por la comunidad de inteligencia y la CIA que Donald Trump", subrayó, y culpó a la prensa de cualquier insinuación de que él tenga una "disputa" contra estos analistas.

La decisión de Trump de viajar a las instalaciones de la CIA tan pronto como tomó el cargo fue percibida como un intento por comenzar de nuevo con las agencias de inteligencia de las que dependerá para recibir asesoría y tomar importantes decisiones de seguridad nacional. Tras un encuentro privado con altos líderes de la CIA, Trump dijo que Estados Unidos había sido "restringido" en sus esfuerzos por combatir al terrorismo y definió la amenaza como "un nivel de maldad que no hemos visto".

Pero en declaraciones improvisadas, el mandatario parecía más enfocado en ajustar cuentas con la prensa.

Se jactó defensivamente sobre el número de asistentes a su ceremonia de investidura, y aseguró erróneamente que la muchedumbre en el complejo de monumentos National Mall de Washington se extendía "hasta llegar al Monumento a Washington". Las fotografías y las tomas de video muestran claramente que el número de asistentes estuvo muy lejos de alcanzar la estatua.

Trump hizo la visita mientras miles de mujeres, muchas de ellas con brillantes gorros rosas con orejas puntiagudas, salieron a las calles de la capital del país y otras ciudades del mundo para protestar contra el nuevo presidente. Cientos de manifestantes se formaron en la ruta de su caravana para gritar y corear contra el mandatario, mientras Trump se apresuraba por volver a la Casa Blanca.

Solo en Washington, la manifestación atrajo a más de 500.000 personas, de acuerdo a un estimado no oficial por parte de las autoridades de la ciudad. Aparentemente había más personas de las que asistieron el viernes a la toma de posesión de Trump, pero no había cifras para comparar. La ciudad no dio a conocer un estimado de asistentes a la investidura. El Servicio de Parques Nacionales no ofrece conteos de asistentes.

Durante sus declaraciones en la CIA, el presidente afirmó que la asistencia a su investidura superó el millón de personas, pero no ofreció evidencia alguna.

Las insinuaciones de que un débil entusiasmo acompañó a su toma de posesión irritaron claramente al nuevo presidente. Poco después de sus declaraciones, envió a su secretario de prensa, Sean Spicer, a la sala de prensa de la Casa Blanca para reforzar el mensaje de manera agresiva.

"Mucho se ha dicho en la prensa sobre exigirle responsabilidades a Donald Trump. Estoy aquí para decirles que también debe ser en sentido opuesto. Vamos a exigirle responsabilidades a la prensa", dijo Spicer en su primera aparición frente a las cámaras en la Casa Blanca.

Miembros de alto nivel de la CIA permanecieron en silencio durante las declaraciones de Trump, aunque algunos de los casi 400 agentes que asistieron al acto vitorearon al presidente durante su comparecencia.

Adam Schiff, representante por California y el máximo cargo demócrata en el Comité de Inteligencia de la Cámara, criticó a Trump por utilizar su visita a la CIA para disputar la cobertura mediática.

"Tendrá que hacer más que utilizar el memorial de la agencia como telón de fondo si quiere ganarse el respeto de los hombres y mujeres que proporcionan la mejor inteligencia del mundo", señaló Schiff.

El exdirector de la agencia John Brennan fue más allá.

"Brennan está profundamente triste y enfadado por la despreciable muestra de autoengrandecimiento de Donald Trump delante del Memorial Wall of Agency a los héroes de la CIA. Brennan dice que Trump debería avergonzarse de sí mismo", dijo un comunicado emitido por su exayudante Nick Shapiro.

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Los periodistas de la AP Rachel Zoll en Nueva York, Jonathan Lemire y Darlene Superville contribuyeron con este despacho.

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