Vecinos de la capital de China expresaron el sábado sus dudas sobre la capacidad del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de dirigir la economía estadounidense y gestionar las relaciones entre ambos países, recalcando sus preocupaciones en temas como el comercio y Taiwán.

Aunque Trump no mencionó a China en su discurso inaugural del viernes, se refirió a menudo al país durante la campaña y se saltó el protocolo diplomático tras las elecciones al hablar por teléfono con la presidenta de la autogobernada Taiwán, una isla a la que China considera parte de su territorio.

Aaron Wang, que trabaja para una firma de logística, dijo el sábado que confiaba en lo mejor pero que tenía reparos por la promesa de Trump de imponer un arancel del 45% sobre las importaciones chinas.

"Esperaré a ver qué hace en realidad Trump en el futuro, pero confío en que las relaciones entre China y Estados Unidos puedan desarrollarse en una buena dirección durante la presidencia de Trump", dijo Wang.

Wei, una profesora retirada que sólo quiso dar su apellido, dijo que Trump todavía no ha demostrado que pueda gestionar la presidencia de Estados Unidos.

"Hay mucha incertidumbre sobre si puede dirigir adecuadamente Estados Unidos", dijo Wei. "Una persona de negocios puede dirigir un país muy bien, pero también puede hacer un trabajo muy malo".

El director ejecutivo de Dunkin' Brands, Nigel Davis, dijo durante una visita a Beijing que quería reiterar la importancia del comercio libre global ante Trump, que se opone al Acuerdo Transpacífico de 12 países y ha sugerido que podría renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado en 1994.

"Le daré ejemplos concretos y hablaré con él sobre cómo se pueden superar obstáculos", dijo Davis a The Associated Press.

China es la segunda economía más grande del mundo, por detrás de Estados Unidos, y durante su campaña el presidente arremetió contra supuestas trampas comerciales y manipulaciones monetarias de China. El magnate hizo esas afirmaciones pese a las pruebas de que en los últimos años, China ha intervenido en los mercados para reforzar su moneda, y no para mantenerla baja de forma que beneficiara a los exportadores en detrimento de las empresas estadounidenses.

La economía china perdió velocidad en el último año y las exportaciones volvieron a contraerse el mes pasado, un indicio de una nueva debilidad ante las posibles tensiones comerciales con Trump. Sin embargo, China vende considerablemente más a Estados Unidos de lo que compra, lo que supuso un déficit comercial en bienes por valor de 289.000 millones de dólares en los primeros 10 meses de 2016.

En un comentario al discurso inaugural de Trump, el diario oficial Global Times dijo que había hecho una serie de "grandiosas promesas" pero no había dado muchos detalles sobre cómo pensaba cumplirlas.

"Aún está por ver si puede mantener su ambiciosa promesa durante esta legislatura, corregir las políticas interior y exterior y el orden mundial que él cree ha perdido el rumbo", indicó el periódico.

El comentario también señalaba que Trump no ha expuesto su política hacia China, pese a sus constantes referencias al país durante la campaña electoral.

"Su política china dependerá de lo bien que comprenda los intereses comunes de las dos mayores economías del mundo, lo bien que se entrelacen sus intereses nacionales y si está motivado para cambiar la estructura actual por la fuerza", añadió el diario chino.

Además de asegurar que las relaciones con Beijing están abiertas a renegociación, Trump criticó la creación por parte de China de islas artificiales en el Mar de la China Meridional, equipadas con pistas de aterrizaje e infraestructura militar.

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El empleado de Associated Press Peng Peng contribuyó a este despacho.