El grupo extremista Estado Islámico mató a disparos o decapitó a 12 personas a las que retenía en la antigua ciudad de Palmira, dijeron activistas sirios el jueves.

El grupo había retomado la ciudad en diciembre, nueve meses después de haber sido expulsado de la ciudad por una ofensiva respaldada por Rusia y en momentos que las fuerzas del gobierno sirio estaban concentradas en la toma de Aleppo.

Cuando controlaban Palmira anteriormente, los milicianos del grupo utilizaban el anfiteatro romano para ejecuciones públicas. Un video muestra a 25 chicos matando a tiros a soldados sirios y en el fondo se ven las antiguas columnas.

Cuatro de las víctimas —profesores y empleados del gobierno— fueron decapitadas, afirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña. Cuatro combatientes opositores y cuatro soldados del gobierno fueron baleados primeros y después decapitados, afirmaron el Observatorio y la red activista Palmyra Monitor. Las muertes se produjeron el miércoles, según los activistas.

Algunas de las víctimas murieron en el anfiteatro romano del siglo II, mientras que otros fueron asesinados en el patio del museo de Palmira o en una antigua base rusa en la ciudad.

Por otra parte, el Observatorio dijo que durante una ofensiva en la provincia oriental de Deir el-Zour, los milicianos colgaron en público las cabezas de seis combatientes partidarios del gobierno en distintas partes de la población de al-Mayadeen. No estaba claro si los seis murieron en combate o después de ser apresados.

A lo largo del año pasado, el Estado Islámico ha sufrido reveses en Siria e Irak, con pérdida de ciudades y pueblos tomados en 2014. La nueva toma de Palmira se produjo semanas antes de una amplia ofensiva en Deir el-Zour contra el sector de las ciudad controlado por el gobierno. Los activistas dijeron que fue el ataque más agresivo sobre la zona del gobierno y una base militar cercana en un año.