Los socorristas que esquiaron el jueves hasta un centro vacacional montañés de cuatro estrellas sólo encontraron un silencio escalofriante después de que un enorme alud sepultó un hotel, donde quedaron atrapadas más de 30 personas. Dos cadáveres fueron recuperados, aunque la búsqueda de sobrevivientes se veía obstruida por la intensa caída de nieve y los temores de que se derrumbaran edificaciones en el lugar.

Dos personas escaparon a la devastación en el hotel Rigopiano, en las montañas del centro de Italia, y pidieron auxilio. Sin embargo, los socorristas tardaron horas para verificar la información y llegar a la zona remota que fue azotada por varios sismos. Los socorristas trabajaban durante la noche, pero se disipaban las esperanzas de encontrar personas con vida.

Muchas localidades y poblados se quedaron sin electricidad y servicio telefónico debido a varios días de fuertes nevadas en el centro de Italia; el hotel se quedó sin comunicación desde primeras horas del miércoles, precisamente cuando ocurrió el primero de cuatro poderosos sismos que remecieron la región.

Se desconoce si los movimientos telúricos ocasionaron el alud. Sin embargo, los socorristas dijeron que debido a su fuerza, la enorme masa de nieve tumbó un pabellón del hotel que daba hacia la montaña, movió los cimientos hacia un lado, y lo empujó cuesta abajo.

"La situación es catastrófica", dijo Marshall Lorenzo Gagliardi, del servicio de rescate alpino, quien se contaba entre los primeros socorristas en llegar al lugar.

"La cara del hotel que da hacia la montaña quedó completamente destruida y sepultada por la nieve: la cocina, las habitaciones, el pasillo".

El hotel, en la localidad montañesa de Farindola, en la región de Abruzzo, en Italia, se ubica a unos 45 kilómetros (30 millas) de la ciudad costera de Pescara, a una altitud de unos 1.200 metros (3.940 pies). La región, que está cubierta de nieve desde hace días, se ubica en una amplia franja del centro de Italia que fue sacudida el jueves por varios temblores, uno de los cuales registró magnitud de 5,7.

El alcalde de Farindola, Ilario Lacchetta, calculó que más de 30 personas estaban desaparecidas: los 24 huéspedes del hotel, cuatro de ellos niños, y 12 empleados.

Han surgido relatos de huéspedes que desde el miércoles enviaron mensajes de auxilio a socorristas y amigos y al menos un intento de encender una alarma durante varias horas.

Giampiero Parete, un chef que vacacionaba en el hotel, llamó a su jefe por teléfono cuando ocurrió la tragedia y le suplicó que enviara ayuda.

La esposa de Parete, Adriana y los dos hijos de ambos, Ludovica, de 6 años, y Gianfilippo, de 8, quedaron atrapados dentro, dijo el dueño restaurantero Quintino Marcella a The Associated Press.

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Winfield informó desde Roma y Barry desde Milán.