Un grupo de científicos ha desarrollado una funda robótica que puede ajustarse a un corazón enfermo y apretarlo suavemente para que siga bombeando.

Hasta ahora sólo ha sido probada en animales, y ha mejorado el flujo sanguíneo en cerdos. Pero este dispositivo robótico "suave" imita los movimientos naturales del corazón, una estrategia para los tratamientos de siguiente generación para fallas cardiacas letales.

La clave: Un equipo de la Universidad de Harvard y del Hospital Infantil de Boston trenza músculos artificiales en la delgada funda de silicón para que se contraiga y relaje en sincronía con el tejido cardiaco que se encuentra por debajo.

Es una estrategia sumamente diferente a las terapias actuales, y si eventualmente se prueba en humanos, podría ofrecer una nueva alternativa a los trasplantes de corazón o quizá incluso ayude en la recuperación.

"Se puede adaptar la función del dispositivo de asistencia a las necesidades individuales de ese corazón", dijo el doctor Frank Pigula, un cirujano cardiaco que, estando en el Hospital Infantil de Boston, llevó la idea a colegas de Harvard que desarrollan dispositivos robóticos suaves.

Más de 41 millones de personas en todo el mundo padecen falla cardiaca, una cifra que aumenta mientras la población envejece. Un corazón dañado por un ataque cardiaco, hipertensión u otras condiciones se debilita progresivamente y es incapaz de bombear apropiadamente.

Para casos severos, las únicas opciones son un temido trasplante de corazón o bombas mecánicas impulsadas por batería que son implantadas en el pecho para encargarse de la tarea de bombear sangre. Estos dispositivos de asistencia ventricular (o VAD) prolongan la vida; pero al hacer que transite la sangre a través de la maquinaria se puede colocar al paciente en riesgo de desarrollar coágulos de sangre, accidentes cerebrovasculares y hemorragias.

Ese no debería ser un riesgo con la funda robótica.

"Lo bueno de esto es que puede ir afuera del corazón, así que no tiene para nada contacto con sangre", dijo el profesor adjunto de ingeniería en Harvard Conor Walsh, autor principal del estudio publicado el miércoles en la revista Science Translational Medicine.

A diferencia de los tradicionales dispositivos médicos rígidos, el uso de un dispositivo robótico suave permitió el diseño de una funda que pudiera acoplarse bien a las superficies irregulares del corazón. Se mueve gracias a músculos artificiales, un concepto desarrollado en la era de la poliomielitis que está siendo utilizado ahora en robótica. Las fundas son impulsadas por aire presurizado que tendría que ser contenido en una bomba en una mochila o en una pequeña bolsa atada alrededor de la cintura, de una manera muy parecida a las baterías que impulsan los actuales VAD.

Los investigadores programaron la funda robótica para que se mueva al mismo ritmo que el músculo cardiaco debilitado que rodea, pero fortaleciendo y optimizando cada latido. El dispositivo puede ser hecho a la medida para comprimir diferentes secciones del corazón.

Y algo importante: al relajarse, la funda ayuda al corazón dañado a expandirse mejor y rellenarse de sangre lista para ser bombeada con el siguiente latido, dijo Pigula, quien está ahora en la Universidad de Louisville.