Desde Wal-Mart hasta General Motors y Amazon, muchas de las empresas más grandes de Estados Unidos parecen estar haciendo lo posible por acatar la exhortación del presidente electo Donald Trump para que no trasladen empleos al exterior, pero no está claro por ahora cuántas plazas de trabajo se están quedando o se están creando ni qué medidas puede tomar Trump contra las firmas que no le sigan la corriente.

Trump ha usado Twitter para expresar su aprobación. "¡Gracias a General Motors y Walmart por iniciar la campaña de regresar empleos a Estados Unidos!", dijo el un mensaje el martes por la tarde.

En un mercado laboral saludable con apenas 4,7% de desempleo, centenares de miles de empleos son añadidos en el país todo el tiempo por diversas razones.

Trump afirma que merece crédito, sobre la base de lo que los directores ejecutivos le han dicho, pese a evidencia de lo contrario provista por esas mismas compañías.

GM anunció el martes que iba a crear o retener 7.000 empleos, mientras que Wal-Mart dijo que planeaba contrata a 10.000 trabajadores y respaldar unos 24.000 empleos de construcción adicionales con aperturas y expansiones de tiendas.

Esos anuncios siguieron al de Amazon de añadir 100.000 empleados hasta mediados de 2018 y uno del gigante chino Alibaba, de que crearía un millón de empleos en Estados Unidos en los próximos cinco años. Esa extravagante promesa haría a Alibaba responsable por más de 10% de todos los empleos creados cada año.

Muchos economistas dicen que las contrataciones celebradas por Trump reflejan, más que nada, la salud de la economía de 18,7 billones de dólares que él recibe.

"Entre la elección y hoy, a menos que trabajes en el gobierno, nada fundamental ha cambiado en el mercado laboral en Estados Unidos", dijo Andrew Chamberlain, principal economista del portal de empleos Glassdoor.

Para esos economistas, los recientes anuncios públicos de contrataciones indican que las compañías están aprovechando la carga política del momento. Trump ha fustigado a compañías como Nabisco por cerrar plantas a fin de abrir nuevas en México, mientras que elogia a compañías que se comprometen públicamente a contratar en Estados Unidos.

Además, casi todas las empresas grandes en Estados Unidos tienen causas regulatorias y de impuestos pendientes ante el gobierno. En ese sentido, las simpatías de la Casa Blanca pudieran ser beneficiosas.

Al anunciar empleos nuevos, las empresas pueden usar planes de contratación que ya tenían para congraciarse con Trump, enganchando sus planes a la agenda del nuevo presidente, dijo Patrick O'Keefe, director de estudios económicos para la firma de asesoría y contabilidad CohnReznick.

"Hay cierto nivel de oportunismo, en una forma positiva", dijo.

Aparte de su uso de los medios sociales, no parece que Trump tenga otros medios para responsabilizar a las compañías en caso de que no cumplan sus promesas de empleos.

Su equipo de transición no respondió a preguntas sobre cómo planeaba garantizar que las promesas empresariales de empleos en Estados Unidos fueran cumplidas.

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Los periodistas de The Associated Press Tom Krisher en Detroit, Anne D'Innocenzio en Nueva York y Youkyung Lee contribuyeron a este despacho