La imagen de reformista del presidente de la Corte Suprema china se diluye luego de que dice que la independencia del poder judicial es "un ideal erróneo de Occidente" y da a entender que el Partido Comunista es el que tiene la última palabra en todas las facetas de la vida pública.

El Juez Zhou Qiang era visto por algunos como un reformista que intentaba limitar la influencia de las autoridades gubernamentales en los tribunales, pero sus recientes declaraciones fueron muy criticadas en las esferas judiciales.

Medios chinos le atribuyeron durante el fin de semana haber dicho a los jueces que combatan toda declaración o acción que vaya en contra de los dictámenes del partido.

Desde su llegada al poder en 1949, el PC ha mantenido un control estricto del gobierno, el poder judicial y los militares a pesar de los rápidos cambios sociales que se vienen sucediendo al compás un acelerado crecimiento económico. Los líderes del gobierno rechazan reformas políticas, desbarataron un movimiento a favor de la democracia en 1989 y hostigan y encarcelan a quienes promuevan cambios, incluido el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo.

En respuesta a los comentarios de Zhou, expertos en derecho chinos, incluido el profesor de la Universidad de Pekin He Weifang, dijeron que el público perderá la confianza en el sistema legal si está al servicio del partido.

"Si no hay independencia judicial, habrá injusticias en todos lados y se fomentará el malestar. Decir que la independencia judicial es un concepto occidental y mofarse de su eliminación es el tipo de actitud con consecuencias desastrosas para la nación y su pueblo", escribió He.

Numerosos abogados firmaron una carta abierta difundida por las redes sociales pidiendo la renuncia de Zhou. La carta dice que el concepto de independencia judicial no es un concepto occidental, sino algo reconocido en todo el mundo, y las declaraciones de Zhou "tuvieron un inevitable efecto dañino en la sociedad china".

A pesar de su fama de reformista, Zhou ya en otras ocasiones había cuestionado nociones que según su parecer no encajan en el sistema político chino. En el 2015 declaró ante un comité del PC que la corte suprema "resistirá firmemente la influencia de conceptos occidentales errados y otras formas de pensar".

China rechaza la separación de poderes al estilo occidental y su constitución hace hincapié en la irrefutable primacía del PC. La misma constitución, no obstante, plantea que los tribunales deben manejarse en forma independiente y estar libres de toda "interferencia de organismos administrativos, de organizaciones públicas y de individuos".

En los comentarios publicados el fin de semana Zhou exhortó a los jueces chinos a evitar la "trampa" de la independencia judicial, a mantener el camino hacia un socialismo chino y a "proteger a los líderes del gobierno, la imagen de los héroes y la gloriosa historia del partido y del Ejército Popular".

El presidente Xi Jinping ha destacado la importancia gobernar acatando leyes y regulaciones. Sus palabras, sin embargo, fueron vistas como una forma disfrazada de legitimar la hegemonía del PC y expertos políticos y sociales afirman que el partido no solo controla los tribunales sino también el sistema legal en general.

Xi ha exigido un fuerte compromiso ideológico y que se resista la influencia de los valores liberales occidentales. En el 2015 fueron detenidos una gran cantidad de abogados y activistas, muchos de los cuales fueron acusados de subversión. También ha criticado los cuestionamientos del partido y de su historia.

El año pasado un tribunal de Beijing condenó por injurias a un escritor que había puesto en duda la veracidad de una famosa historia del PC, según la cual sus soldados se sacrificaron en su lucha contra los japoneses.

En diciembre fiscales de Beijing retiraron cargos contra cinco policías en relación con la muerte de un hombre que falleció bajo su custodia, tras concluir en primera instancia que habían usado una fuerza excesiva y habían tratado de encubrir lo sucedido. El giro de 180 grados que dieron los fiscales causó profundo malestar entre muchos chinos de clase media que sospecharon que interferencias políticas ataron las manos de los fiscales.

Poco después de que se retirasen los cargos, el PC dijo que disciplinaría a los agentes a través de sus propios canales.

Los comentarios de Zhou del fin de semana, durante una reunión con altos jueces, se produjeron después de que la poderosa agencia anticorrupción del PC completase una investigación de la Corte Suprema del Pueblo. Zhou, quien preside la Corte Suprema desde el 2013, criticó en el pasado a ese cuerpo por la prevalencia de convicciones erradas y advirtió contra el uso de testimonios obtenidos con torturas.

La académica de la Facultad de Derecho Trasnacional de la Universidad de Pekín Susan Finder dice que, en vista de las críticas abiertas que formuló Zhou en el pasado al sistema, muchos expertos se preguntan si sus comentarios del fin de semana reflejan realmente su parecer o fueron forzados.

Eva Pils, experta en asuntos legales de China del King's College de Londres, dijo que los comentarios de Zhou reflejan una orden que vino de arriba y que quedó en claro que los tribunales deben ser parte de la lucha lucha contra los enemigos de adentro y de afuera.

El mensaje que se quiso transmitir es que "es el partido el que decide quiénes son los enemigos, y protege al pueblo", dijo Pils. "Los tribunales están para implementar la voluntad del partido".