Luego de más de dos décadas en el poder, el presidente de Gambia Yahya Jammeh enfrenta la posibilidad de una intervención militar internacional, luego de que el parlamento del país aprobó que se quede por tres meses más en el cargo que debía dejar el primer minuto del jueves.

Pocos minutos después del plazo fijado a la medianoche por parte del bloque regional de África Occidental para que Jammeh dejara el poder, no había noticias del mandatario.

Un comandante militar del bloque regional conocido como CEDEAO había anunciado horas antes que había tropas ya desplegadas a lo largo de las fronteras gambianas.

"El mandato del presidente concluye a la medianoche", declaró Seydou Maiga Moro a la radioemisora senegalesa RFM. "Todas las tropas están desplegadas", añadió, y dijo que meramente esperaban a ver si Jammeh cede a presiones internacionales para entregar el poder al presidente electo Adama Barrow.

Mientras se acercaba el plazo fijado, Jammeh se reunió con el presidente de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz. El avión mauritano partió de Gambia poco antes de la medianoche.

Dada la posibilidad de una invasión, centenares de turistas extranjeros comenzaron a ser evacuados en vuelos fletados especiales, aunque otros parecían no estar preocupados.

El centro de Banju, la capital, estaba completamente desierto el miércoles, con todas las tiendas y negocios cerrados. Pero no había una presencia militar visible, aparte de retenes a la entrada de la ciudad.

La víspera, Jammeh declaró el estado de emergencia en el país durante tres meses mientras intenta perpetuarse en el cargo a pesar de haber perdido las elecciones de diciembre. El presidente electo, Adama Barrow, debía tomar posesión el jueves, con el respaldo de la comunidad internacional.

Miles de personas han huido del pequeño país, incluyendo varios ministros del gobierno. Barrow está en el vecino Senegal por cuestiones de seguridad.