El presidente Barack Obama le otorgó el martes clemencia a Chelsea Manning, permitiendo que la analista de inteligencia militar que fue condenada por filtrar más de 700.000 documentos federales salga de prisión casi tres décadas antes de lo esperado.

Ejerciendo su poder ejecutivo a unos días de dejar el cargo, Obama también otorgó perdón a 64 individuos más, incluido el general jubilado James Cartwright, acusado de perjurio durante otra investigación de filtraciones.

Manning es uno de 209 internos cuyas sentencias fueron conmutadas por Obama, quien se convirtió en el mandatario que ha otorgado más conmutaciones de pena en la historia del país.

Neil Eggleston, consejero de Obama en la Casa Blanca, dijo que los individuos aprenderían que "nuestra nación es indulgente, en donde el trabajo duro y el compromiso a la rehabilitación pueden derivar en una segunda oportunidad, en donde los errores del pasado no privarán a un individuo de una oportunidad de salir adelante".

Manning, Cartwright y el nacionalista puertorriqueño Óscar López Rivera fueron los nombres más prominentes en una lista compuesta en su mayoría por delincuentes encarcelados por cargos de drogas no violentos. Estas acciones son permanentes y el presidente electo Donald Trump no puede revertirlas.

Al otorgar clemencia de último minuto a Manning y Cartwright, Obama aparentemente suavizó lo que había sido una estricta postura al momento de llevar a ante la ley a quienes filtraban información.

Manning cumplía una sentencia de 35 años por filtrar documentos gubernamentales y militares confidenciales, así como videos del campo de batalla, a WikiLeaks. La analista transexual fue condenada en una corte militar por violaciones a la Ley de Espionaje y otras ofensas, y había pasado más de seis años tras las rejas. En noviembre pasado solicitó que Obama le conmutara la sentencia al tiempo que ya había pasado encarcelada.

Los defensores de los derechos LGBT aplaudieron la decisión, tras haber hecho advertencias sobre su salud mental y sobre el trato que recibía como una mujer transexual recluida en una prisión para hombres.

En tanto, quienes abogan por privilegiar la seguridad nacional, afirman que causó un daño devastador a los intereses de Estados Unidos, y que la decisión de Obama se trata de un acto indignante que sienta un peligroso precedente.

Sin embargo Obama no otorgó el perdón a otro reconocido personaje involucrado en filtraciones, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden, a quien Estados Unidos ha sido incapaz de extraditar desde Rusia.

Snowden no ha solicitado clemencia formalmente, aunque sus seguidores la han pedido. Sin embargo, la Casa Blanca trazó una línea entre el descarado Snowden y Manning, de quien las autoridades notaron que ha expresado remordimiento y ya cumplió varios años de cárcel por su delito.

Conocido como Bradley Manning al momento de su arresto en 2010, Manning se reveló como transexual tras su sentencia. Estuvo encarcelada en Fort Leavenworth, Kansas, en donde el año pasado intentó suicidarse en dos ocasiones, de acuerdo a sus abogados. Manning reconoció haber filtrado los documentos, pero dijo que lo hizo para generar consciencia pública sobre los efectos de la guerra en los civiles.

"Todos somos mejores sabiendo que Chelsea Manning saldrá de prisión como una mujer libre, dedicada a hacer de este mundo un lugar mejor y peleando por la justicia de tantas personas", dijo Chase Strangio, una abogada de la Unión Americana de Libertades Civiles que representó a Manning, y añadió que las acciones de Obama "literalmente salvaron la vida de Chelsea".

Pero el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que el acto era "simplemente indignante" y añadió que "las traiciones de Chelsea Manning pusieron en riesgo la vida de estadounidenses y expusieron algunos de los secretos más sensibles de nuestra nación".