La tensión y el miedo se apoderaron de Cancún el martes en la tarde después de varios ataques en al menos dos puntos de la ciudad, el principal de ellos en la sede de la fiscalía del estado, donde murieron un policía y tres presuntos delincuentes, informaron las autoridades.

El gobernador del estado de Quintana Roo, Carlos Joaquín, actualizó la cifra de fallecidos. Aclaró que solo un funcionario de la fiscalía, y no dos como se había informado previamente, estaba entre las víctimas. Además, dijo que hay 5 detenidos y aseguró que el martes en la noche ya estaban en camino refuerzos federales para garantizar la seguridad de la zona.

El ataque contra la fiscalía tuvo lugar aproximadamente a las 4 de la tarde, y los intensos operativos y persecuciones posteriores, que generaron la movilización del ejército, la marina y las distintas policías, intranquilizaron a muchos residentes y convirtieron algunos puntos de la ciudad en un caos durante unas horas pese a que las autoridades instaban a la calma.

La tensión era mayor porque los tiroteos ocurrieron apenas un día después del ataque a una discoteca de la cercana ciudad de Playa del Carmen, donde murieron cinco personas y otras 15 resultaron heridas.

El gobernador no aclaró si ambos sucesos están o no relacionados. Hizo un nuevo llamado a la calma, como antes había hecho el alcalde de la ciudad, y dijo que el ataque del martes es una muestra de que su gobierno se encuentra en el camino correcto en la lucha contra la impunidad.

"No vamos a bajar la guardia", añadió.

Según explicó a The Associated Press un trabajador de una gasolinera cercana a la fiscalía y que pidió guardar su identidad por cuestiones de seguridad, el martes en la tarde dos sujetos en una motocicleta llegaron hasta el edificio y lanzaron dos artefactos que explotaron en la explanada exterior. A continuación se escucharon ráfagas de disparos de armas largas, añadió.

Horas más tarde, en la Plaza de las Américas, un centro comercial cercano a ese lugar, testigos aseguran haber escuchado tiros, y cientos de personas corrieron despavoridas para salir del lugar sin que tuvieran claro qué estaba pasando.

Irma Huxool, una mujer que acababa de comprar boletos para ir al cine, dijo a la AP que escuchó tres disparos "en la entrada" de la sala cinematográfica y la gente empezó a correr en medio de la confusión.

Posteriormente, un funcionario estatal, quien pidió el anonimato por no estar autorizado a hablar con la prensa, dijo que ese ataque fue una falsa alarma creada por los criminales para dispersar sus efectivos de la zona de la fiscalía.

En otro punto de la ciudad, artefactos explosivos fueron lanzados a una óptica. Con la cara ensangrentada, César Salgado, el dueño del establecimiento, lamentó lo que estaba ocurriendo y pidió a las autoridades que hicieran algo.

"No sé qué está pasando. Uno se viene a un lugar tranquilo a vivir, con una mejor calidad de vida, y te llevas esta sorpresa", indicó. "Deben detener esto ya".

Al caer la noche la calma parecía regresar a la ciudad. No obstante, el consulado de Estados Unidos emitió una alerta a sus ciudadanos para que se mantuvieran resguardados, ya que las autoridades locales habían activado el código rojo.

Aunque los momentos de tensión fueron por la tarde, el martes en la mañana se generó intranquilidad debido a una fotografía subida a las redes sociales en la que se insinuaba que el ataque a la discoteca era fruto de una lucha entre grupos del crimen organizado, ya que en una pancarta firmada por "Zetas vieja escuela", una escisión del cártel de los Zetas, se amenazaba al personal del festival y se decía que iban a "cortar cabezas" por no alinearse.

El fiscal de Quintana Roo, Miguel Ángel Pech, dijo en entrevista con la AP que las autoridades investigan dicha pancarta.

Mientras tanto se sigue investigando el ataque a la discoteca Blue Parrot de Playa del Carmen, que según funcionarios podría deberse a un caso de extorsión, un conflicto por narcomenudeo o a que alguien contratara a una persona para matar a uno de los clientes del local.

Después de ofrecer distintas versiones a lo largo del lunes, el fiscal Pech explicó el martes que un atacante disparó directamente a una de las víctimas en plena madrugada cuando el local estaba abarrotado de gente y se clausuraba un festival de música electrónica.

Después comenzó el tiroteo y el fuego cruzado, pero no está claro si éste ocurrió entre el atacante y los guardias de seguridad de la discoteca o con los guardaespaldas del mexicano atacado. Tampoco se sabe por qué alguien quería asesinar a ese hombre.

Pech, en entrevista con la cadena Televisa, indicó que sus familiares le dijeron a la fiscalía que el individuo muerto tenía "un familiar importante" en el gobierno del estado de Veracruz, una región plagada de corrupción y violencia.

Uno de los guardias fue alcanzado por las balas y, al caer, su arma se disparó e hirió a gente del público, añadió Pech, quien aseguró que el atacante huyó y que un taxista que le ayudó a escapar está vinculado con casos previos de intentos de extorsión. Ésta es una práctica habitual en muchos lugares de México, donde los negocios son obligados a pagar una cuota para evitar sufrir ataques por parte del grupo criminal que controle ese lugar.

Según el fiscal, que no se cumpliera con este pago es la línea de investigación "más fuerte".

Pero mientras falten las respuestas, en las calles crecía la preocupación.

"Nos ha alcanzado", dijo Lenin Amaro, un empresario y político local, en relación a la violencia asociada al narcotráfico que sacude al país. "Vivíamos en lo puedes llamar una burbuja".

Un hombre que estaba en el local y era cliente habitual de la discoteca, debido a lo cual habló bajo condición de anonimato por seguridad, dijo que los Zetas controlan todo el tráfico de drogas en ese centro turístico del Caribe mexicano y, en los grandes clubes, el cártel tiene varias personas que se dedican a la venta de estupefacientes, normalmente en el exterior de los baños.

"En esta zona los Zetas lo controlan todo y por eso todo está bien", dijo. "Todos los clubes de aquí, todos los clubes, están controlados. En los baños, en todas partes, controlan las drogas. Te ofrecen drogas abiertamente. Los hombres de negocios, los de los clubes nocturnos, no pueden hacer nada. (Los miembros del cártel) pueden quemar tu edificio".

Las autoridades locales toleran la presencia de narcotraficantes mientras no "metan la pata", agregó.

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Este despacho fue reenviado para corregir un error tipográfico en el nombre del fiscal.