El Vaticano contraatacó el martes a la Orden de Malta al rechazar su intento de desacreditar una comisión designada por la Santa Sede para investigar la destitución de un alto cargo debido a un escándalo con condones.

En un comunicado enérgico, el Vaticano dijo que prevé tomar medidas para resolver la disputa, lo que prepara el escenario para la intervención de una entidad soberana en los asuntos internos de otra.

El enfrentamiento es el ejemplo más reciente de los choques del papa Francisco con elementos conservadores de la Iglesia católica, en particular con aquellos para los cuales la ética sexual y la ortodoxia doctrinaria son valores supremos.

El Vaticano dijo el martes que "ratifica su confianza" en la comisión designada por Francisco el mes pasado para investigar la destitución del gran canciller de la orden, Albrecht von Boeselager. El Vaticano dijo que se trata de una "crisis de la dirección central" en la antigua orden aristocrática católica formada por legos.

El líder de la orden, fra' Matthew Festing, suspendió a Boeselager ante revelaciones de que la organización de caridad de los caballeros había distribuido miles de condones a gente pobre en Mianmar.

El magisterio de la Iglesia prohíbe la anticoncepción artificial. Boeselager ha dicho que suspendió los programas apenas se enteró de su existencia. La conducción de la orden condenó el escándalo y destacó como "desgracia" que Boeselager rechazara la orden de Festing de renunciar.

Francisco designó la comisión investigadora porque, según Boeselager, Festing le dijo que la Santa Sede quería su renuncia debido al escándalo. El secretario de Estado vaticano ha dicho que el papa no quería nada de eso y, por el contrario, que la disputa se resolviwera mediante el diálogo.

La conducción de la orden ha anunciado que no cooperará con la comisión del papa, citando su estatus de entidad soberana bajo el derecho internacional.