A una semana del alud de barro y piedras que sepultó casi en su totalidad al pequeño poblado de Volcán, en el norte de Argentina, sus habitantes buscan rescatar sus pertenencias de las pocas casas de adobe que aún siguen en pie.

Garrafas, muebles y hasta imágenes religiosas son colocadas en los techos de las viviendas a los que se suben los pobladores para custodiarlas pese a las advertencias de los rescatistas sobre el peligro de derrumbe.

El alud arrasó con casas, dejó dos muertos y más de 1.000 evacuados en varios poblados de la turística Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy.

Volcán fue la localidad más afectada por el desastre natural desatado por las intensas lluvias que ocasionaron la crecida de los ríos en la región situada a unos 1.600 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

"Hay que asistir, estar cerca, encontrar paliativos. Y luego con tiempo hay que invertir en infraestructura. Este cambio en los regímenes de lluvia vino para quedarse. Hay que hacer las obras necesarias", dijo el presidente Mauricio Macri el martes durante una conferencia de prensa en Buenos Aires.

Con baldes y palas los pobladores continúan limpiando el barro que ingresó a sus hogares. Otros cientos a quienes la avalancha dejó sin nada permanecen en centros de evacuados a la espera de la ayuda prometida por el gobierno de Jujuy para reconstruir sus viviendas.

Pero las precipitaciones caídas en las últimas horas afectan la labor de los rescatistas y de las máquinas que intentan habilitar una vía alternativa de acceso a Volcán debido a que la carretera principal continúa bloqueada por las piedras.

La Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003, es la principal atracción turística de Jujuy, a la que acuden miles de turistas de todo el mundo cada año para contemplar un paisaje natural de coloridos cerros.