En un telegrama confidencial hace un siglo, Alemania trató de hacer que México se sumara a su bando en la Primera Guerra Mundial, ofreciéndole recuperar territorio perdido ante Estados Unidos. Los historiadores piden recordar ese coqueteo, pues ofrece cierta analogía con lo que ocurre hoy en día.

Gran Bretaña interceptó y publicó el mensaje cifrado de Alemania a México. La semana pasada, los historiadores se reunieron en una asamblea en la Academia Naval en Newport, Rhode Island, y hablaron de ese intento de un gobierno extranjero de interceptar una comunicación cifrada y de usarla para manipular a la opinión pública y las políticas del gobierno dentro de Estados Unidos.

Cuando ese telegrama fue publicado, estalló un agitado debate sobre si se trataba de algo verídico o de lo que hoy podríamos llamar "noticias falsas".

La publicación de ese telegrama —y la reanudación de los ataques contra submarinos por parte de Alemania— fue la culminación de una serie de eventos que desembocaron en la participación estadounidense en esa conflagración mundial.

Veamos lo que ocurre hoy. Las agencias de espionaje estadounidenses coinciden en que Rusia interfirió en los sistemas electrónicos del Partido Demócrata a fin de ayudar al republicano Donald Trump a ganar la presidencia. Trump dice que es culpa de los demócratas por ser vulnerables al hackeo y elogia a los republicanos por protegerse de esos intentos.

"La peor amenaza estratégica para Estados Unidos es la ignorancia del público sobre el pasado y cómo el pasado se repite hoy en día", opinó David Kohnen, director ejecutivo interino del Museo de la Historia Naval de Estados Unidos.

En 1917, el entonces ministro del exterior alemán Arthur Zimmermann envió el telegrama al representante de Alemania en México. Decía que Alemania volvería a hundir submarinos y le pide a México que se la una y a cambio podrá reconquistar Texas, Nuevo México y Arizona.

Alemania quería mantener a Estados Unidos enfrascado en una guerra con México para que se le hiciera imposible enviar tropas o equipos al otro lado del Atlántico.

Los británicos esperaron un poco antes de publicar el telegrama, a fin de no divulgar la manera en que lo consiguieron, pero una vez que "el complot alemán" salió en los periódicos, el asunto dejó sin opciones al presidente Woodrow Wilson, explicó Kohnen, quien organizó la conferencia. Estados Unidos declaró la guerra el 6 de abril de 1917.

El almirante retirado Samuel Cox, director hoy en día de la Asociación de Historia y Herencia Naval, dijo que ve cierta analogía con las acciones recientes de Rusia, aunque en ese entonces el objetivo de Gran Bretaña no era desacreditar a Estados Unidos ni socavar su democracia.

Cox enfatizó cómo mucha gente desestimó las noticias del telegrama porque no se ajustaban a su versión de la realidad, lo que —según dijo— subraya la importancia de mantener el rumor y la desinformación lejos del debate político.

"En un ambiente donde la realidad no importa, como el que vivimos hoy en día, una vez que uno entra a ese ambiente es difícil salirse", comentó. "La gente se niega a creer la verdad porque no la reconocen".

Otros historiadores hicieron énfasis en las consecuencias de la confianza excesiva de los alemanes en su capacidad de cifrar sus comunicaciones. Los criptógrafos se vuelven arrogantes, creen que "nadie va a descifrar mi código", expresó David Hatch, historiador que trabaja para la Agencia de Seguridad Nacional.

"Era cierto en 1917 y por supuesto que es cierto hoy en día", añadió.

Cox envió un memorándum a comandantes navales actuales, pidiéndoles recordar las lecciones del caso del telegrama alemán.