Miles de personas se manifestaron el sábado en la ciudad vasca de Bilbao para pedir que los cerca de 350 miembros y simpatizantes encarcelados de la banda armada ETA, partidaria de la independencia del País Vasco, puedan cumplir sus penas cerca de su región nativa.

Además de allegados de los presos, familiares de víctimas del grupo armado también se sumaron por primera vez a la marcha anual. Algunos portaban unas manos de cartón con el índice levantado bajo la frase "Yo denuncio" contra la política gubernamental de dispersar a los prisioneros de ETA en más de 40 cárceles del país para restringir su contacto.

Rosa Rodero, la viuda de un sargento de policía asesinado por ETA en 1993, marchó tras una pancarta que abría la manifestación con el rótulo "Prisioneros vascos al País Vasco".

"Todos somos personas que aquí, en el País Vasco, hemos luchador muchísimo, que nos ha tocado sufrir mucho. Lo único que queremos es que miremos a la paz, y esa paz también tiene que llegar a esta gente," dijo Rodero refiriéndose a los presos de la banda armada.

ETA mató a 829 personas durante su campaña de casi cuatro décadas por la creación de un estado vasco en el norte de España y sur de Francia. En 2011, la banda anunció un alto el fuego permanente pero el Ministerio del Interior español dice que la política de dispersión no cambiará hasta que el grupo se desarme por completo y sus miembros pidan perdón.

Incluso en ese supuesto, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), la mayor agrupación de familiares y víctimas en España, solo acepta un hipotético reacercamiento para casos individuales y en respuesta a razones humanitarias extremas.

"No veo que víctimas de ETA apoyen a que a muchos asesinos los lleven al lado de su casa simplemente porque ETA haya dejado de matar hace cinco años," dijo el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, un Guardia Civil que sobrevivió a una bomba etarra en 1985.

Las policías de Francia y España detuvieron el mes pasado a cinco personas ligadas a un presunto depósito de armas de la banda.

El Ministerio del Interior se niega a hacer público el número de prisioneros de ETA en el país, pero los organizadores de la marcha del sábado dicen que 273 cumplen condena en unas 40 cárceles de España, incluidos tan solo dos que lo hacen en la Comunidad Autónoma Vasca, y otros 78 se encuentran en prisiones de Francia. Familiares y amigos de los presos se quejan de que tienen que viajar cientos de kilómetros cada fin de semana para visitarlos.

Amnistía Internacional señala que la política de dispersión va contra las normas de Naciones Unidas y que los prisioneros tienen derecho de estar cerca de su lugar de residencia, pero que parte del problema reside en que los presos de ETA siempre han realizado solicitudes en grupo para el llamado reacercamiento. Tanto España como las normas internacionales sólo reconocen peticiones realizadas de forma individual por cada reo.

Entre las 17 regiones semiautónomas de España, cada una de ellas con amplios poderes de autogobierno, el País Vasco se encuentra a la cabeza en cuanto a poderío económico. Los sondeos de opinión indican que la mayoría de los 2,2 millones de vascos no quieren una independencia formal del estado español.

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Los reporteros de The Associated Press Ciaran Giles y Aritz Parra contribuyeron desde Madrid a este artículo.