El presidente Barack Obama ha omitido este viernes hablar sobre lo que hará EU si el Congreso rechaza una ofensiva militar en Siria.

Obama ha reconocido que los líderes de los países del G20 se muestran divididos"Espero que los miembros del Congreso voten a favor, pero no les voy a perseguir", ha dicho poco después en la rueda de prensa final de la cumbre del G20 que se ha celebrado en San Petesburgo.

"Llevé la intervención militar al Congreso porque pensé que así ganaría fuerza", ha añadido Obama, que sigue convencido de que es necesario un ataque militar contra Siria por haber usado armas químicas.

"Seguimos pensando que el régimen de Al Asad ha usado esas armas, y es una tragedia. También es una amenaza para los países vecinos y para todo Oriente Medio porque pueden caer en manos de grupos insurgentes", ha afirmado. 

Una acción contra Damasco sería "una señal para todas las naciones de que no queremos vivir en un mundo así", señaló y dijo que se deben cumplir las normas internacionales.

Obama ha reconocido también que los líderes de los países del G20 se muestran divididos a la hora de acompañarle en un ofensiva militar contra Siria si no recibe primero el beneplácito del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.  

El líder estadounidense, sin embargo, ha indicado que la mayoría de los países del grupo está de acuerdo en señalar como responsable del ataque químico en los alrededores de Damasco el 21 de agosto al régimen de Bashar al Assad.

El presidente Obama, además, anunció que se dirigirá al pueblo estadounidense el próximo martes, víspera del duodécimo aniversario del 11-S, con un discurso televisado desde la Casa Blanca.