Estados Unidos ultima una intervención militar en Siria que podría ser rápida y sin tropas sobre el terreno", como el propio Obama confirmó este viernes. Los analistas se atreven a detallar qué tipo de armas se usarían y cómo: misiles y nuevas armas (como por ejemplo los aviones F22).

En las últimas horas también han surgido voces que piden a la administración Obama extremar el cuidado con la operación, ya que está llena de riesgos.

Bombardeo a los arsenales químicos: bombardear objetivos específicos, esa es la idea repetida desde Washington. Expertos aseguran que es muy complejo atacar arsenales de armas químicas y hacerlos desaparecer sin riesgos, tal y como recogen desde Associated Press. EU aseguró que conocía el paradero de estos arsenales (en Damasco, Homs y Hama), pero el ataque sería muy arriesgado porque lo que puede que se desconozca es la naturaleza de ese armamento químico. Los agentes químicos de este tipo de armamento puede neutralizarse, pero también dispersarse. Expertos consultados por Associated Press dicen que bombardear depósitos de este tipo puede desembocar en muerte de civiles, provocar un escape de sustancias químicas que acabe en una catástrofe ambiental y humanitaria.

Tampoco una operación por tierra garantizaría acabar con la totalidad de ese tipo de armas. De hecho, existe un precedente. En la Guerra del Golfo (1991), EU bombardeó un arsenal de cohetes llenos de sarín en Al Muthanna (Irak). A día de hoy, la zona sigue muy contaminada y se aconseja no pisar la zona por riesgos para la salud.

¿En manos de quién quedan esos arsenales? Tras el ataque, nunca con tropas en tierra según EU, queda la duda de si los propios rebeldes intentarían hacerse con armamento del régimen que no quedase destruido. Una opción que Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor, pareció aclarar con el anuncio de que antes de un eventual ataque se crearían zonas de exclusión.

¿Están claros los objetivos? EU asegurá que sí, pero muchos analistas dudan. Los primeros objetivos serán radares, sistemas de captación de blancos y defensas antiaéreas. Después podrían ser atacados los complejos que alberguen los servicios de inteligencia y las altas instituciones gubernamentales, prevén.

Israel y Turquía, países vecinos de Siria, podrían convertirse en objetivos de ataques por parte del régimen de Al Asad Siria no es Libia: el potencial militar de Siria es mucho mayor que el libio y su capacidad para defenderse podría hacer que la operación pensada por Obama (de corta duración) se alargue más de lo deseado. "Siria no es Libia", comentó en su blog el experto Mark Gunzinger, del Centro para Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias. "Sus sistemas de defensa son más formidables", apuntó.

Otro ataque químico a la población: los riesgos de un nuevo ataque químico a la población siria (como el del pasado día 21 de agosto) es una amenaza que crece por momentos. Según varios medios y agencias internacionales, el entorno del presidente sirio valora seriamente esta opción. EU ya confirmó este viernes que Al Asad dispone del mayor arsenal de armas químicas que existe en Oriente Medio y que, si las usado varias veces contra civiles este año, puede volver a hacerlo.

Podría arrastrar a otros países vecinos: Israel y Turquía, países vecinos de Siria, podrían convertirse en objetivos de ataques por parte del régimen de Al Asad, que atacaría sabiendo que ambos países responderían y generar un conflicto mayor en la zona, como indican desde The New York Times.

Irán y Rusia: que la intervención no diese el resultado que EU espera provocaría que Irán pudiese ganar fuerza en oriente y fragmentar más si cabe una zona ya de por sí dividida y desestabilizada, principalmente, por el conflicto palestino-israelí, como indican en USA Today. Rusia, por su parte, también podría aprovechar para ganar presencia e influencia en estos países.

Alerta terrorista en EU: el FBI ha incrementado la vigilancia a ciudadanos de Siria en Estados Unidos en respuesta a preocupaciones de que un ataque militar contra el gobierno de Bachar al Asad pudiera desatar ataques terroristas.

No pararía la guerra civil en el país: los enfrentamientos entre el régimen y los opositores continuarán, aseguran los analista consultados por el mismo diario. Unos enfrentamientos que dejan ya cientos de miles de víctimas y millones de desplazados.

Vacío de poder: de caer Al Asad o huir, los expertos señalan que no existe ningún interés por parte de Estados Unidos por saber cómo se gestionaría un inmediato relevo en el poder y qué papel tendrían los opositores en este relevo, así como la influencia que los rebeldes podrían tener de facciones que no cuentan con el apoyo de Washington (se habla de facciones islamistas próximas a Al Qaeda). Esto restaría credibilidad a Estados Unidos, que dejaría en un limbo político el país tras el ataque ya que el "compromiso  no es a largo plazo", como aseguró este viernes Obama.