República Checa podría perder su lugar como uno de los últimos refugios para fumadores en Europa.

La cámara baja del parlamento votó el viernes 118-23 a favor de una prohibición de fumar en bares, restaurantes y cafés. Los cigarrillos electrónicos están excluidos de la prohibición, que es aplicable al tabaco regular en todos los espacios cerrados.

Salas cinematográficas, de concierto, salones de exhibiciones y arenas deportivas techadas no podrán asignar espacios separados para fumadores.

A diferencia de la mayoría de Europa, los checos han mantenido una tolerancia de los fumadores. En estos momentos corresponde a los dueños de restaurantes y bares decidir si prohíben fumar o no en sus locales.

La propuesta necesita ahora la aprobación de la cámara alta del Parlamento y del presidente Milos Zeman, que es un fumador empedernido.