Una unidad del Ejército australiano podría haber cortado las manos a un rebelde afgano

  • Los soldados australianos tienen orden de tomar las huellas dactilares a los afganos que abatan y al parecer esa fue la finalidad de la amputación.
  • Por otro lado, este viernes un terrorista suicida se inmoló en las inmediaciones de una mezquita, matando a al menos nueve personas.

Una unidad de elite del Ejército australiano en Afganistán amputó las manos de un rebelde muerto que acababan de abatir en una operación el pasado mes de abril, según informa este viernes la cadena australiana ABC.

El Departamento de Defensa australiano ni ha desmentido ni confirmado esta noticia, solo respondió al citado medio con un comunicado en el que insiste en que la investigación del incidente no ha concluido.

Una operación combinada de soldados australianos y afganos mató a cuatro insurgentes en la provincia de Zabul el pasado 28 de abril. Según la información de ABC, el contingente australiano cortó las manos de uno de los rebeldes y se las llevó a su cuartel en Tarin Kot, la capital de la provincia de Uruzgan (sur).

El contingente internacional comenzó el repliegue escalonado en 2011 El contingente australiano en Afganistán tiene órdenes de, si es posible, tomar las huellas digitales y oculares de cada guerrillero talibán que abatan.

ABC apuntó que, según sus informaciones, al menos un experto del Departamento de Defensa de Australia en una clase que impartía a un grupo de soldados de las fuerzas especiales calificó de aceptable la mutilación de talibanes muertos para tomar sus huellas digitales.

Australia tenía el pasado junio unos 1.550 soldados desplegados en Afganistán, el mayor contingente no perteneciente a la OTAN, que participan bajo el mando de la ISAF en operaciones de combate y entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas, principalmente en Uruzgan.

El contingente internacional comenzó el repliegue escalonado en 2011, con un calendario que Australia completará a finales de este año.

Atentado suicida

Al menos nueve personas murieron, entre ellas un gobernador local, y once resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado este viernes frente a una mezquita en la provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán, según dijo una fuente policial.

El atacante suicida, que formaba parte de una comitiva, detonó los explosivos que portaba en un chaleco al paso del gobernador del distrito de Dashte Archi, Sheikh Sadaruddin, donde está situada la mezquita, afirmó el portavoz de la Policía local, Sarwar Husaini.

Entre los heridos se hallaban diez soldados polacos de la misión de la OTAN Los otros fallecidos son los dos guardaespaldas del gobernador y seis civiles, informó Husaini, quien reveló que los heridos fueron trasladados a un hospital por las fuerzas de seguridad y que la mayoría de ellos se hallan en estado crítico.

Los ataques suicidas y coordinados han aumentado su frecuencia en los últimos meses con atentados como el perpetrado hace dos días en unas oficinas extranjeras de desarrollo en el sureste del país, en el que fallecieron 29 personas y 62 resultaron heridas.

Entre los heridos se hallaban diez soldados polacos de la misión de la OTAN en Afganistán (ISAF), aunque cada vez más las víctimas de estos atentados suelen ser civiles y policías afganos, mientras disminuyen las bajas entre las tropas internacionales.

Las tropas de combate de la ISAF están en pleno proceso de retirada de Afganistán y transfieren gradualmente la competencia de la seguridad a la Policía y el Ejército del país asiático.

El repliegue de la OTAN concluirá en 2014, si se cumplen los plazos previstos, pero la comunidad internacional baraja mantener cierta presencia militar en suelo afgano más allá de esa fecha por la inseguridad que se registra en el país.