Dos militares turcos murieron y ocho resultaron heridos el lunes cuando rebeldes curdos detonaron el lunes una bomba caminera en el sureste de Turquía, según la agencia estatal de noticias.

La explosión iba dirigida contra soldados y guardias locales que viajaban por la autopista en la provincia de Mardin, cerca de la frontera siria, indicó la agencia Anadolu.

La violencia entre las fuerzas de seguridad turcas y el Partido de los Trabajadores del Curdistán, o PKK, se reanudó el año pasado tras el colapso de un breve proceso de paz. Desde entonces han muerto más de 600 efectivos de seguridad turcos y miles de milicianos del PKK, según Anadolu. Grupos de derechos humanos afirman que en las hostilidades también han muerto cientos de civiles.

Decenas de miles de personas han muerto en total desde que el PKK —considerado como organización terrorista por Turquía y sus aliados— se alzó en armas en 1984.