Las autoridades chinas admitieron que se cometieron errores en la restauración de un venerado tramo de la Gran Muralla China, de 700 años de antigüedad.

El proyecto, que se ha visto ampliamente ridiculizado, afecta a un tramo de 8 kilómetros (5 millas) de muro sin restaurar, en el que está técnicamente prohibido el paso a los visitantes.

Los baluartes defensivos y torres de guardia fueron derribados. Según medios, se vertieron arena y otros materiales sobre la parte superior del muro, protegiéndola de los elementos pero dándole el aspecto de una ciclovía elevada.

Los trabajos se completaron hace dos años durante tres meses dentro de un plan de restauración, indicó el responsable de la Oficina Provincial de Antigüedades de Liaoning, citado el miércoles por el diario Beijing Times. El responsable admitió que "la verdad es que fue un feo trabajo de restauración".