Sin mayores sobresaltos trascurrió el sábado la primera jornada de la última conferencia de las FARC en los llanos colombianos, en la cual se refrendará el acuerdo de paz logrado semanas atrás con el gobierno para abandonar las armas y convertirse en un partido político.

Jaime Alberto Parra o alias "el Médico", miembro del Secretariado de las FARC, dio un parte de optimismo al cierre del día sin profundizar en los detalles.

"Todos los debates que hemos sostenido conducen hacia la paz", atinó a decir ante más de 100 periodistas nacionales e internacionales.

A primera hora en las sabanas del Yarí, departamento del Caquetá en el sur del país, el máximo comandante de las FARC alias Timoleón Jiménez —cuyo verdadero nombre es Rodrigo Londoño Echeverri— inauguró la conferencia.

Sobre una gran tarima saludó al menos 500 delegados de los frentes guerrilleros vestidos de civil, desarmados y algunos de ellos acompañados de perros, monos o aves.

"Si nuestros adversarios quieren pregonar que ganaron la guerra, allá ellos. Para las FARC la mayor satisfacción será siempre haber ganado la paz", aseguró.

El cónclave rebelde "da la oportunidad de comprometer la palabra de todas las FARC" con el cumplimiento del acuerdo de paz conseguido con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos el pasado 24 de agosto en La Habana, sostuvo Londoño enfundado en una camiseta blanca y acompañado por los integrantes del Secretariado — máxima dirección de esa guerrilla.

El líder rebelde se mostró esperanzado que tras la 10ma conferencia, que se extenderá hasta el 23 de septiembre, se refrende el acuerdo "a fin de que tenga carácter vinculante y sea de obligatorio cumplimiento para toda la guerrillerada".

Las FARC, que nacieron en 1964, tienen unos 7.000 combatientes y otro número similar de colaboradores y miembros de células urbanas. Guerrilla y gobierno confían en que el número de disidentes sea poco, pero reconocen que algunos hombres se quedarán al margen de la ley para administrar el tráfico de droga.

Londoño confió también que con base en "la altura de los debates" y con la "más amplia democracia", los delegados de las FARC contribuyan a "producir las disposiciones políticas y organizativas para iniciar el tránsito hacia un partido o movimiento político".

Con la terminación del cónclave guerrillero, Londoño estará listo para acudir el 26 de septiembre a la ciudad de Cartagena, un balneario en el Caribe colombiano, junto al presidente Santos para firmar el acuerdo de paz.

Días después, el 2 de octubre, está programado un plebiscito en que los colombianos determinarán en las urnas si aprueban o no los acuerdos alcanzados por ambas partes, para concluir así un conflicto que ha dejado unos 260.000 muertos y más de 6,9 millones de desplazados.

Alias "el Médico", en entrevista con The Associated Press, consideró que la guerrilla "está dando un paso muy importante" para ingresar a la vida civil política y pidió a la comunidad internacional "arropar" el acuerdo de paz.

En la conferencia del sábado participó Gina, una combatiente rebelde de 29 años que cargaba en sus brazos a su pequeño bebé.

"Este es un momento que toda Colombia estaba esperando. Es un momento histórico para un país que siempre ha vivido en guerra", señaló la mujer a la AP.

El ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), jefe de la oposición al proceso de paz, cuestionó la seriedad de la convención de las FARC de la que dijo se trataba más bien de una fiesta.

"Qué conferencia va a haber allá, las FARC a lo que van es a una pachanga" o festejo, apuntó el ex mandatario ante los periodistas desde el departamento de Bolívar.

De esta manera, Uribe canalizó los irónicos comentarios de algunos colombianos luego que se conociera que la convención rebelde concluirá con un concierto donde se presentarán la famosa cantadora Totó La Momposina y las bandas Doctor Krápula (rock) y Alerta Kamarada (reggae).

Las conferencias de las FARC son los máximos encuentros de esa guerrilla donde a lo largo de sus diferentes ediciones se han discutido y respaldado desde estrategias de guerra hasta políticas de extorsión, secuestro y tráfico de drogas.

El 10mo y último cónclave es el primero que se hace bajo el visto bueno del gobierno colombiano y a la vista de más de 200 periodistas nacionales y extranjeros. La primera vez que la guerrilla se reunió en plenaria fue en 1965 en el fortín rebelde de Marquetalia, departamento de Tolima.