Brasil reanuda el juicio a decenas de policías por la mayor masacre carcelaria de su historia

  • Veintiséis policías comenzaron a ser juzgados por las muertes de 73 de los al menos  111 presos que fueron asesinados en 1992.
  • El perito asegura que la policía trató de obstruir la investigación de la masacre y describe un "río de sangre" y un "mar de cadáveres".
  • Brasil condenó en abril a 23 policías por la matanza.
El presidio de Carandirú, escenario de la peor matanza carcelaria de la historia de Brasil, llegó a albergar 8.000 presos y se consideró la mayor prisión de América Latina.
El presidio de Carandirú, escenario de la peor matanza carcelaria de la historia de Brasil, llegó a albergar 8.000 presos y se consideró la mayor prisión de América Latina.
Wikimedia Commons

Veintiséis policías comenzaron este lunes a ser juzgados por las muertes de 73 de los 111 presos que fueron asesinados en 1992 en la extinta cárcel Carandirú, de Sao Paulo, en la mayor matanza del sistema penitenciario brasileño.

Los 26 policías están siendo juzgados en la segunda fase del proceso que comenzó en el pasado mes de abril y en la que ya fueron condenados a 156 años de prisión otros 23 agentes como autores de las muertes de 13 reclusos.

Los enjuiciados este lunes, de los que tres no se presentaron, están acusados de las muertes de 73 presos que estaban en el segundo piso de ese mismo pabellón.

La fiscalía acusó inicialmente a 30 policías por las muertes en el segundo piso, pero tres murieron y uno será juzgado por separado debido a que sus abogados alegan que sufre problemas mentales. De los 26 restantes, nueve permanecen en la Policía.

El juicio comenzó  con la elección de un jurado integrado por siete hombres, escogidos por sorteo y sometidos inmediatamente a exámenes médicos para confirmar que están bien físicamente.

Del total de personas convocadas como posibles jurados, entre las cuales figuraban varias mujeres, dos fueron rechazadas por la Fiscalía y otras dos por la Defensa, en tanto que otros dos no fueron recomendados por los médicos, según informó el juez Rodrigo Tellini de Aguirre Camargo, responsable del proceso.

El magistrado informó de que el juicio se verá esta semana en jornadas que comenzarán diariamente a las 10.00 hora local (15 horas en la España peninsular) sin previsión para terminar.

El perito describe un "río de sangre" y un "mar de cadáveres"

El único restigo compareció este lunes fue el perito en investigaciones Osvaldo Negrini Neto, quien, como en la primera fase, afirmó que la escena del crimen fue alterada, además de reiterar que se impidió entrar al equipo de investigación después de la matanza.

El perito asegura afirmó que la escena del crimen fue alterada

Negrini Neto relató que el lugar fue limpiado y que en los pasillos del segundo piso no había señales de tiros, sólo dentro de las celdas, lo que refuerza la teoría de la acusación de que los presos fueron masacrados y no como alega la defensa, que dice que los detenidos recibieron a tiros a los policías

"Vi una mancha oscura bajando por las escaleras, luego noté que era sangre y me pregunté: ¿Cómo podría haber un río de sangre? Y fue cuando vi un mar de cadáveres y en aquel momento conté noventa cadáveres amontonados", describió el perito.

Además, el perito asegura que en las celdas había marcas de metralla que indicaban que se disparó a presos agachados o tumbados.

La fiscalía había programado llamar a otros siete testigos, pero al final sólo presentó la declaración de tres de ellos, en forma de un vídeo grabado durante su comparecencia en la primera fase.

Son los presos supervivientes Antonio Carlos Días y Marco Antonio de Moura y del exdirector de disciplina Moacir dos Santos.

Según la programación inicial del juicio, los testigos de la defensa serán escuchados el martes y los acusados serán interrogados a partir del miércoles.

La primera de las cuatro fases del juicio terminó el 21 de abril con la condena a 156 años de prisión de cada uno de 23 policías acusados por la muerte de trece presos que estaban en sus celdas y en los pasillos del pabellón nueve, donde se registró un motín que desencadenó la sangrienta represión policial.

Alto hacinamiento y deficiencias

La cárcel, entonces la mayor de Sao Paulo, era considerada por organizaciones humanitarias como el mejor ejemplo de las deficiencias del sistema penitenciario de Brasil por su alto grado de hacinamiento.

El complejo penitenciario fue desactivado y convertido en un parque con biblioteca.

La llamada "Masacre de Carandirú" fue llevada al cine a través de la galardonada película "Carandirú", del director argentino Héctor Babenco, y a la literatura, con libros como "Estaçao Carandirú", del médico y presentador de televisión Drauzio Varela, quien en la época trabajaba en el presidio.