El gobierno de Evo Morales planea castigar con cárcel a cultivadores ilegales de coca en Bolivia.

El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, anunció que el gobierno presentará en octubre a la Asamblea Legislativa una nueva ley de la coca para castigar hasta con tres años a quienes la cultiven fuera de las zonas permitidas por las autoridades.

Cáceres habló tras finalizar el viernes en la tarde una inspección de cultivos ilegales en una remota zona montañosa a 190 kilómetros al noreste de La Paz. Fue en la aldea de Toquibombo donde una cuadrilla de soldados destruyó siembras ilegales recientes de ese arbusto, materia prima de la cocaína.

La actual legislación que viene de gobiernos anteriores no castiga con penas de cárcel el cultivo ilegal de coca. Fue Evo Morales quien lideró desde finales de los 80 una larga lucha de los cocaleros del Chapare para que se les permitiera sembrar coca en esa región del centro del país, lo que le permitió después saltar a la política hasta convertirse en presidente en 2006.

La siembra legal de coca está autorizada para usos culturales y tradicionales, entre ellos la elaboración de infusiones y el masticado de hojas secas de coca que amplios sectores del país practican para contrarrestar el cansancio, el hambre y el mal de montaña. También se usa la coca en rituales y ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra).

En acuerdo con los sindicatos cocaleros, Morales delimitó las áreas de cultivo legales y erradicó coca en forma pacífica, una política elogiada por la ONU. El último informe divulgado en julio por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito encargada de monitorear ese cultivo, dijo que había 20.200 hectáreas de coca, 200 hectáreas más que las permitidas.

Morales anunció antes una reforma de la actual legislación para separar el régimen que tiene que ver con la coca de referido al narcotráfico.

Pero, no obstante los esfuerzos por erradicar coca ilegal, "siguen apareciendo cocales en zonas remotas" y es contra esa práctica que estará destinada la nueva ley, dijo Cáceres.

Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína después de Colombia y Perú, y aunque el país ha dado pasos importantes para controlar los cultivos ilegales, el gobierno afronta nuevos desafíos para frenar el tráfico de cocaína local.