Protestan taxistas de Los Ángeles por servicios de viajes impulsados por smartphones

  • Cerca de 200 conductores rodearon el Ayuntamiento y sonaron sus bocinas.
  • Hay aplicaciones que reservan trayectos en línea con choferes privados.
  • El Departamento de Transporte pidió que se abandonen estas actividades.
Imagen de dos taxis en el centro de Los Ángeles.
Imagen de dos taxis en el centro de Los Ángeles.
Wikipedia.

Los taxistas de Los Ángeles realizaron una ruidosa protesta el martes contra los servicios de viajes compartidos, impulsados por los teléfonos inteligentes, que están perjudicando sus negocios.

Cerca de 200 taxistas hicieron sonar las bocinas de sus autos y rodearon el Ayuntamiento para exigir que la ciudad tome medidas enérgicas contra las empresas que aprovechan las apps que permiten a los pasajeros reservar trayectos en línea con compañías de limusinas y choferes privados.

Vienen y roban nuestras tarifas a través de estas apps "Nos pone nerviosos porque sentimos que vienen y roban nuestras tarifas a través de estas apps", dijo el taxista Aydin Kavak a KABC-TV.

Los trayectos no son más que "taxis ilegales disfrazadas bajo la nube digital" y los conductores pueden carecer de licencia y representar un peligro, sostuvo Rick Taylor, portavoz en representación de cuatro empresas de taxis.

La protesta se produjo un día después de que el Departamento de Transporte de la ciudad emitió cartas para que abandonen sus actividades a las empresas Uber Technologies Inc., Lyft y Sidecar.

William Rouse, gerente general de Yellow Cab en Los Angeles, sostuvo que las empresas de viajes compartidos operan como taxis y, por lo tanto, están sujetos a las regulaciones de la ciudad.

"Ellos tienen una aplicación en el teléfono que utiliza el GPS y funciona exactamente igual que un taximetro. Si usted va una cuadra adicional, se le cobra dinero extra", dijo Rouse. "Así que es, de hecho, un taxímetro bajo la ordenanza de la ciudad .... Tienen que ser regulados como taxis".

Las compañías en línea no están de acuerdo, y argumentan que sólo están sujetas a los reguladores estatales. Las tres, con sede en San Francisco, han firmado acuerdos con la Comisión de Servicios Públicos de California que les permiten operar mientras la comisión trabaja para crear reglas de viajes compartidos.