Las masivas protestas en 80 ciudades de Brasil se cobran su primera víctima y varios heridos

  • La presidenta Dilma Rousseff ha convocado una reunión ministerial de urgencia.
  • Con cerca de un millón de manifestantes, las marchas han superado a la convocatoria del pasado lunes, que supuso un récord.
  • Manifestantes en Brasilia amenazan con invadir el Congreso.
La marcha del 20-J en Sao Paulo celebra la consecución de uno de los objetivos de los ´indignados´ brasileños: la bajada del precio del transporte. Pero la lista es larga y casos de corrupción ocupan los primeros puestos.
La marcha del 20-J en Sao Paulo celebra la consecución de uno de los objetivos de los ´indignados´ brasileños: la bajada del precio del transporte. Pero la lista es larga y casos de corrupción ocupan los primeros puestos.
Almudena Ortega

Un joven ha muerto atropellado durante las masivas manifestaciones que se celebraron en Brasil este jueves, durante las que han sacado a las calles a cerca de un millón de brasileños.

El diario Folha de Sao Paulo informa de que un automovilista ha atropellado a un grupo de manifestantes en Riberao Preto, en el estado de Sao Paulo, y uno de ellos ha fallecido, mientras que otro está muy grave y dos han sufrido fracturas. El conductor huyó sin prestar socorro.

Ante la magnitud de las protestas de las últimas dos semanas, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha convocado una reunión ministerial de urgencia.

Solo en Río de Janeiro hubo una cuarentena de heridos; en Brasilia, 35, tres graves

Las manifestaciones, en su mayoría pacíficas, se han visto empañadas por enfrentamientos con la policía. Grupos violentos trataron de invadir el Congreso y la cancillería brasileña, que sufrió rotura de cristales y fuegos junto a sus columnas externas.

También intentaron entrar en la alcaldía de Río de Janeiro, la sede de Gobierno en Fortaleza y se enfrentaron a la policía en otras ciudades, como Salvador y Campinas. Los agentes antidisturbios respondieron con bombas de gas lacrimógeno y unidades a caballo para reprimirlos.

Además, solo en Río de Janeiro hubo una cuarentena de heridos por los enfrentamientos, mientras que Folha de Sao Paulo informa de 35 en Brasilia, tres de ellos graves.

Marcos Delefrate, de 18 anos, se convierte así en la primera víctima mortal de la revolución que comenzó el pasado 6 de junio y que exige un transporte de calidad y al alcance de todos.

No es la primera vez que se produce un incidente como este durante las últimas protestas: el pasado 11 de junio, un conductor al que los manifestantes impedían el paso en la Avenida Paulista, aceleró y atropelló a un hombre y una mujer, que solo resultaron heridos leves. Este incidente recuerda al ocurrido en febrero de 2011, cuando un conductor atropelló a la 'Masa Crítica' (grupo de activistas por el uso de la bicicleta) en la sureña ciudad de Porto Alegre, y fue acusado de intento de homicidio.

Las mayores protestas en 20 años

Este jueves, cerca de un millón de brasileños, según cifras oficiales, salieron de nuevo a las calles en todo el país para exigir mejores servicios públicos, entre otras reclamaciones, después de que ya lograran la bajada del valor del transporte colectivo, el motivo inicial de las protestas.

En Río de Janeiro se congregaron 300.000 personas, según cálculos de la Universidad Federal de Río de Janeiro, con lo que se triplicó la convocatoria del pasado lunes.

El número fue muy superior al de las demás ciudades, ya que la segunda protesta más numerosa fue la de Sao Paulo (110.000), seguida por las de Recife (50.000), Brasilia (25.000), Salvador (20.000), Cuiabá (20.000), Aracajú (20.000), Belo Horizonte (15.000) y Porto Alegre (15.000), según datos preliminares.

El Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff y su antecesor, Lula, insta a su militancia a apoyar las protestas

Convocados por las redes sociales, los manifestantes respondieron en masa a la llamada a gritar en el espacio público brasileño con movilizaciones muy numerosas en ciudades como Río de Janeiro, Sao Paulo, Recife y Brasilia. Las marchas comenzaron como un movimiento pacífico, sin apenas incidentes, con un clima festivo.

La protesta incluso se coló en el partido de fútbol entre España y Tahití, que tuvo lugar hoy en el estado de Maracanã, donde se veían algunas pancartas en apoyo a los manifestantes.

"Queremos escuelas, hospitales patrón FIFA", decía una. "Nuestra lucha no acabó, júntese a nosotros, compañera", se leía en otra junto con la foto de la presidenta, Dilma Rousseff, de joven, cuando militó en un grupo de izquierda que luchaba contra la dictadura y fue torturada.

El Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff y su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva, instó este jueves a su militancia a apoyar las protestas. Sin embargo, en Sao Paulo, doonde los manifestantes se congregaron en la Avenida Paulista, hubo algunos momentos de tensión cuando los participantes hostigaron a personas con insignias del PT, puesto que el movimiento se ha mantenido apartidista.

La ola de manifestaciones se inició hace una semana por el alza del precio del transporte en Sao Paulo.

Pese a que el miércoles el Ayuntamiento revocó esa subida, del mismo modo que Río de Janeiro y decenas de otras ciudades, las movilizaciones se han mantenido para protestar contra la corrupción y los sistemas deficientes de salud y educación, además del alto gasto con la Copa de las Confederaciones de fútbol.

La represión violenta por parte de la policía de la manifestación del pasado jueves en Sao Paulo avivó el movimiento que según las autoridades, logró convocar a unas 250.000 personas el pasado lunes en acciones en todo el país, la mayor movilización desde hace más de dos décadas.

Reunión de urgencia

La presidenta Rousseff  evaluará este viernes las protestas en una reunión que tiene programada con su ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, y a la que pueden acudir otros miembros del Gabinete.

Según la versión electrónica del diario Folha de Sao Paulo, en la reunión será discutida la posición del Gobierno frente a las protestas, medidas que puede adoptar el Ministerio de Justicia para hacer frente a los incidentes que se han registrado en algunas manifestaciones y hasta un posible pronunciamiento de la presidenta en red nacional de televisión.

Por otro lado, el ministro de Industria y Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, descartó este jueves que la actual ola de protestas vaya a afectar la entrada de inversión extranjera.

"No creo que vaya a haber problemas (con la inversión) porque las manifestaciones son una demostración de la fuerza de la democracia brasileña", dijo el ministro a periodistas durante una visita a Caracas para suscribir un acuerdo con el Gobierno venezolano.

El ministro consideró que es "normal" que en una democracia haya protestas y sostuvo que "mientras no haya violencia" las manifestaciones son "legítimas".

Invadir el Congreso

En Brasilia, la policía reprimió con gases lacrimógenos y balas de goma a un grupo de manifestantes que amenazaba con invadir la sede del Congreso Nacional. El conflicto se produjo cuando un pequeño grupo, de entre los 25.000 que participaban en una protesta en los jardines frente a la sede del Legislativo, consiguió atravesar un cerco policial y aproximarse a las piletas que decoran la entrada del Congreso.

Los manifestantes violentos lanzaron piedras y otros objetos contra la policía y le prendieron fuego a señales de tráfico y, a los gritos de "llegó la hora de ocupar", amenazaron con avanzar sobre el cerco policial que rodeaba el edificio público.

Manifestantes intentaron repetir la ocupación del pasado lunes

La policía consiguió dispersar a parte de los manifestantes con bombas de efecto moral, gases lacrimógenos y balas de goma pero muchos se mantuvieron en el local con la intención de repetir la ocupación del pasado lunes, cuando avanzaron sobre las rampas y el tejado del Legislativo.

Los conflictos se trasladaron entonces al vecino Palacio de Itamaraty, la sede de la cancillería brasileña y en donde un grupo de manifestantes consiguió ocupar la rampa de acceso.

La policía también utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que cercaba el edificio, algunos de los cuales entraron a las piletas en torno a la cancillería. En los enfrentamientos un policía resultó herido y uno de los manifestantes fue arrestado, según datos preliminares.

La mayoría de los manifestantes se alejó unos metros del Congreso para evitar los conflictos y pidió con abucheos y a gritos a sus compañeros que cesaran la violencia.