Las marchas del 1 de mayo tienen una protesta en común: urge la reforma migratoria

  • Hubo manifestaciones en Nueva York, Boston, Tucson, Miami, Chicago y Denver.
  • En Los Ángeles se congregaron alrededor de 4,000 personas.
  • La petición sobre el alto a las deportaciones y redadas fue una constante.

Las protestas del 1 de mayo en Estados Unidos transmitieron el clamor de los inmigrantes al pedir que la reforma migratoria se apresure para resolver la situación de unos 11 millones de personas que no tienen autorización para vivir en el país y que se detengan las deportaciones que causan dolorosas separaciones en muchas familias.

Queremos hacernos escuchar desde la perspectiva de los inmigrantes En Nueva York marcharon miembros del movimiento Ocupa Wall Street junto a inmigrantes y partieron desde Bryant Park, en el corazón de Manhattan, hacia distintos puntos, entre ellos la oficina del senador Charles Shumer, uno de los creadores del proyecto de reforma migratoria que se ha presentado en el Congreso.

"Queremos hacernos escuchar desde la perspectiva de los inmigrantes", dijo Mariano Muñoz, un peruano que forma parte del Grupo de Trabajadores Inmigrantes por la Justicia del movimiento Ocupa Wall Street. "La reforma migratoria no ha sido escrita teniendo en cuenta los derechos humanos. Define a los inmigrantes como ciudadanos de segunda clase".

En el centro de Los Ángeles, a unas cuadras del mercado latino Los Callejones, se congregaron cientos de inmigrantes latinos, asiáticos, blancos para participar de la manifestación con un toque festivo: había mariachis tocando música en vivo y un buen número de personas luciendo camisetas moradas con un lema: 11 millones.

Raymundo Herrera, un paletero, oriundo de la ciudad de México que reside sin autorización en el país desde 2008, comentó que "vengo a apoyar y a trabajar".

"Siempre vengo a las marchas aunque no venda paletas. Siempre tomo fotos. Me interesa (la reforma migratoria) porque es algo personal. Tengo nietos en México que no conozco. Quiero conocerlos", comentó.

La universitaria Vanessa Resendiz, de 20 años, oriunda de Durango, y parte del grupo denominado Dreamers por haber llegado clandestinamente al país cuando eran niños, expresó que "no solamente estamos aquí para mostrar apoyo sino que queremos justicia. Queremos demostrar que esto nos importa a la gente joven".

El SEIU, uno de los grupos organizadores de la marcha en Los Ángeles, convocó hasta a 4.000 personas. Entre los participantes se observaban pancartas con mensajes como "Alto a las deportaciones y redadas" y "All religions believe in justice" (todas las religiones creen en la justicia).

Varias ciudades se unieron en los reclamos

Otras marchas o foros públicos se registraron en ciudades como Chicago, Phoenix (Arizona) o Birmingham (Alabama), Miami, Boston, Denver (Colorado), Oakland (California) o Boise (Idaho).

Un grupo bipartidista de ocho senadores introdujo en abril un proyecto de ley que abriría un camino a la naturalización para muchos de los 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos ilegalmente.

El plan propone otorgar un estatus legal provisional a inmigrantes sin papeles que viven en Estados Unidos desde antes del 31 de diciembre del 2011 y que han residido en el país desde entonces, además de cumplir con otros requisitos. Se podría solicitar ese estatus cuando el Departamento de Seguridad Nacional haya certificado al Congreso un aumento en la seguridad en la frontera.

No somos criminales. Exigimos un trato digno Durante las protestas del miércoles grupos e inmigrantes expresaron su oposición al refuerzo de seguridad en la frontera que se incluye en el plan y pidieron una reducción de los 10 años que tardarían los inmigrantes en lograr la residencia permanente y los 13 en los que lograrían obtener la ciudadanía. Al canto de "'¡Unidad familiar!", exigieron un fin a las deportaciones.

"No somos criminales. Exigimos un trato digno", dijo Cinthya Hernández, una mexicana de 33 años nacida en Oaxaca que trabaja limpiando casas y participaba en las protestas de Nueva York.

"Hay puntos de la reforma con los que no estamos de acuerdo. No nos deberían llamar ilegales o hacernos esperar más de 13 años para poder ser ciudadanos", agregó la mexicana, que se unió a la concentración de Union Square, en Manhattan, llevando un gran sombrero negro mexicano.

Sobre una tarima con micrófono y rodeados de un amplio despliegue policial, inmigrantes y activistas gritaban lemas como "Schumer, Obama, don*t deport my mama" ("Schumer, Obama, no deporten a mi madre") o "la lucha obrera no tiene fronteras".

Adriana Escandrón, una joven ecuatoriana que también es miembro del movimiento Ocupa Wall Street, marchó hasta las oficinas de Schumer.

"Estamos en un momento clave de la reforma y por eso marchamos hasta las oficinas del senador. Hay cosas en la reforma, como la militarización de la frontera o el E-Verify, con las que no estamos de acuerdo", expuso.

Schumer siempre ha dicho que el proyecto de ley se hizo teniendo en cuenta las necesidades de todos los inmigrantes, pero que la seguridad fronteriza es también parte fundamental del plan.

En Miami, Francisco Portillo, uno de los organizadores de una caravana con una docena de vehículos que iniciaron una marcha hacia las oficinas del senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz Balart, expresó que los inmigrantes quieren reiterarle a Obama, desde las calles, que pare las deportaciones.

"El mensaje más claro es para el presidente Obama, que si en verdad está haciendo algo por la comunidad inmigrante que frene las deportaciones a través de una orden ejecutiva", dijo el activista, quien se mostró esperanzado de que esta vez sí se concrete la reforma migratoria.

"Nosotros queremos que se legalice (a los inmigrantes sin papeles) en un tiempo prudente, por lo menos cinco años de espera... eso nos tiene realmente preocupados", indicó el hondureño.

En Miami se dirigieron a las oficinas de dos legisladores

En Miami, una docena de automóviles con sus luces intermitentes encendidas partió desde el estacionamiento de una iglesia ubicada en un vecindario hispano del oeste de la ciudad hacia las oficinas del representante Mario Díaz Balart y del senador Marco Rubio, dos legisladores que han apoyado una reforma de las leyes de inmigración.

Con banderas estadounidenses en sus ventanillas y tocando sus cornetas, los automóviles recorrieron unas 10 millas en reclamo de "fin a las deportaciones", y una reforma migratoria integral "urgente".

Estamos pidiendo una ayuda, no estamos exigiendo "Aquí estamos pidiendo una ayuda, no estamos exigiendo, estamos pidiendo los que no quieran dar, un permiso de trabajo, la residencia", expresó María Cristina Ibarra, una mexicana de 57 años que llegó a Estados Unidos como turista en el 2000 y se quedó después que venció su permiso de permanencia legal.

Ana Arias, una salvadoreña que llegó en el 2001 a Estados Unidos sin papeles a través de la frontera con Arizona, tiene esperanzas de que la reforma le permita reunirse con un hijo que dejó en su país hace 11 años, cuando él tenía apenas tres años.

Llegó con su esposo y dos hijos mayores que ahora tienen 18 y 16 años, pero dejó al menor con sus abuelos paternos. "Tengo esperanzas de que algún día pueda ir a ver a mis seres queridos", manifestó Arias, de 36 años antes de que saliera su automóvil blanco en la caravana.

"La marcha es muy importante para buscar que nos den un permiso de trabajo y detengan las deportaciones, que cada día son más y más", consideró la mujer.

La caravana de vehículos se dirigió a las oficinas de Díaz Balart y Rubio. Aclaró, no obstante, que los inmigrantes están esperando con ansiedad el proyecto de ley de la cámara baja, para conocer sus detalles.

Grupos que luchan a favor de los derechos de los inmigrantes llevan años pidiendo una reforma migratoria. La campaña para lograrlo cobró impulso en las elecciones presidenciales del 2012, cuando un 71% de los electores hispanos dieron su respaldo al presidente Barack Obama. Aun así el gobierno de Obama ha alcanzado un promedio sin precedentes de 400.000 deportaciones anuales.