La escasez de campesinos hace tambalear la agricultura a falta de una reforma migratoria

  • El 61% de agricultores no tuvo suficientes trabajadores para recoger la cosecha.
  • El sindicato pide mejorar las condiciones para hacer más atractivo el trabajo.
  • Las visas son pocas mientras un millón de campesinos son indocumentados
Varios afiliados a United Farm Workers en una protesta.
Varios afiliados a United Farm Workers en una protesta.
Cedida por UFW

Hace dos meses que Fernando Benítez se convirtió en papá por segunda vez. Su otro hijo tiene tres años. Aunque aún están pequeños, no quiere que ninguno de ellos termine trabajando en el campo como lo lleva haciendo él durante los últimos 15 años,  la mitad de su vida.

La agricultura en California aporta a la economía 36,000 millones de dólares al año"Prefiero que estudien y tengan una carrera profesional. Gente habrá para trabajar en la cosecha. Yo lo haré hasta que el cuerpo aguante", dice este mexicano que se dedica a la recogida de frutas en los campos de Coachella, California.

Sin embargo, los agricultores no lo tienen tan claro. El futuro sobre la demanda de campesinos es incierto. Al desinterés que muestran las nuevas generaciones por trabajar en el campo, en gran parte por la falta de incentivos y los bajos salarios, se suman las regulaciones que en los últimos años han reforzado la seguridad en la frontera y aumentado las redadas para deportar a indocumentados.

La situación se ha vuelto especialmente preocupante entre los agricultores de California, cuyo sector aporta a la economía más de 36,000 millones de dólares al año, el doble que otros estados del país. Temen que este año tampoco cuenten con la suficiente mano de obra para recoger sus cosechas, ni siquiera entre quienes no tienen documentos.

Escasez de trabajadores

De acuerdo con datos recogidos por la Federación de Agricultores de California (CFBF)tras encuestar a 794 empresas, el 61% experimentó escasez de trabajadores durante la recogida del año pasado.

Una de cada 5 empresas vio reducida su fuerza laboral ante la falta de interesadosUna de cada cinco vio reducida su fuerza laboral entre un 30% y 50% de sus necesidades ante la falta de interesados, a pesar de aumentar el salario para evitar que se fueran a otros trabajos o con la competencia. El 37% de los agricultores se vio obligado a retrasar la recogida de la cosecha y en algunos casos ni siquiera se llegó a levantar.

"Es mentira que falten trabajadores, hay gente de sobra para hacer el trabajo. La cifra de desempleo en las áreas agrícolas es del 30%", comenta Dolores Huerta, quien cofundó la Unión de Campesinos (UFW) con César Chávez hace seis décadas. "Lo que pasa es que los patrones no quieren contratar a gente local y prefieren traer a gente de donde sea porque así les pueden pagar menos, no saben sus derechos y los tienen trabajando con miedo, como si fueran esclavos".

Los agricultores desmienten que la fuerza laboral local esté interesada en realizar el trabajo del campo aunque los candidatos estén desempleados. El problema se extiende más allá de California. Entre 2010 y finales de 2012, la compañía de Chalmers Carr, propietario de Titan Farms en Carolina del Sur, anunció unos 2,000 puestos de trabajo. Solo 483 personas respondieron a la oferta, es decir, menos del 25% de la mano de obra que necesitaba contratar.

Una empresa ofreció  2,000 puestos de trabajo. Solo 483 personas respondieron"De los que respondieron, 109 nunca se presentaron a trabajar aunque fueron contratados, y 321 terminaron dejando el trabajo, la mayoría en menos de dos días", apunta Carr. "De esos 321, solo 31 trabajaron toda la temporada. Es un gran error pensar que nuestro país tiene abundante mano de obra dispuesta a trabajar en la industria agrícola. Incluso durante la recesión, el empleo de personas en el campo no aumentó. No hay forma de que pueda producir y recoger mi cosecha solo con mano de obra local".

La mayoría son indocumentados

De los 1.6 millones de campesinos que hay en Estados Unidos, solo unos 600.000 tienen permiso para trabajar en el país. Es aquí donde el sindicato y los agricultores se ponen de acuerdo en un punto: las cifras tienen que cambiar. Ambos se han mostrado comprometidos en presionar a los legisladores para que aprueben una reforma migratoria que incluya la legalización de un millón de campesinos indocumentados, aunque lo hacen con diferentes intereses. El sindicato quiere que se mejoren las condiciones laborales y los agricultores buscan aumentar la mano de obra.

Cada congresista vive de esos alimentos que los trabajadores recogen con sus manos cansadas"Las familias campesinas representan casi el 20% de todos los indocumentados que hay en el país", indica Diana Tellefson-Torres, directora ejecutiva de UFW. "Cada congresista vive de esos alimentos que los trabajadores recogen con sus manos cansadas, pero es una ironía que esas mismas personas no tengan protecciones laborales a nivel federal porque no tienen papeles".

"Todo el mundo está de acuerdo en que el sistema actual está roto. No funciona para los agricultores ni para las personas que quieren venir a Estados Unidos a trabajar en el campo. Un sistema mejorado de inmigración reforzará la seguridad en la frontera pero también asegurará un abastecimiento estable de los alimentos en Estados Unidos", sostiene por su parte Paul Wenger, presidente de CFBF, para quien las mejoras deben darse en función de las necesidades laborales de cada temporada.

"Cada año hay cambios, sea por el clima, la disponibilidad de agua o los patrones de cultivo. Los agricultores deben poder contratar a las personas cuando las necesitan y los trabajadores tienen que poder moverse con libertad de un área a otra según lo requieran las cosechas. Las reglas de inmigración deben ser fáciles de implementar".

Problemas con las visas

Cada año, el gobierno otorga 85,000 visas H-2A a extranjeros para que trabajen en el campo, pero el proceso no ha funcionado siempre como se esperaba. De acuerdo con el Consejo Nacional de Empleadores Agrícolas (NCAE), en 2010 los agricultores reportaron 320 millones de dólares en pérdidas porque, a pesar de solicitar las visas a tiempo,  no contaron con la mano de obra cuando la necesitaban: en promedio, los trabajadores con el permiso H-2A llegaron 22 días después de tenerse que recoger la cosecha. En el 58% de los casos, las visas fueron negadas por pequeños errores o inconsistencias en la solicitud.

Los trabajadores con permiso llegaron 22 días después de tenerse que recoger la cosecha"Es preocupante que un programa federal que fue diseñado para asegurar que los agricultores estadounidenses pudieran plantar y recoger la cosecha a tiempo se haya vuelto tan complicado, confuso e  imprevisible que hasta los agricultores se han visto obligados a contratar abogados para que el proceso les merezca la pena", reseña Frank Gasperini, vicepresidente ejecutivo de NCAE.

Las partes interesadas piden cambios en el programa además de aumentar el número de permisos. Los trabajadores que terminan obteniendo una visa H-2A representan menos del 3% de todos los campesinos en el país. En California, solo el 0,9% de las personas cuentan con el permiso porque los agricultores prefieren ahorrar tiempo y costes. Cuatro de cada diez creen que el sistema es ineficiente. El 52,9% termina contratando directamente a los campesinos y el 35% prefiere hacerlo a través del sindicato.

Los legisladores están considerando requerir a los agricultores que verifiquen el estatus legal de los trabajadores, lo que les pone más presión para que cuenten con una mano de obra estable y legal.

"La propuesta de reforma migratoria cumple con la urgencia de tener un programa de legalización que le permita a los campesinos indocumentados, que son la columna vertebral de la agricultura del país, obtener rápidamente un estatus migratorio legal", indica Arturo Rodríguez, presidente de UFW. "Eso estabilizará la mano de obra para que los campesinos continúen trabajando en la agricultura de Estados Unidos al reemplazar el programa de trabajadores huéspedes H-2A con un programa nuevo de visas que incluya protecciones para ellos.".

Alternativas al sistema actual

Desde la Coalición de Mano de Obra Agrícola (AWC)  respaldan que existan dos tipos de permiso. Uno de ellos requeriría al beneficiario trabajar una cantidad mínima de días en el campo durante varios años, sin estar atado a una sola empresa,  antes de que pueda optar a trabajar en cualquier otro sector del país. El otro establecería un permiso de tres años para trabajar con una sola empresa agrícola registrada, y que sería separado de las visas que se ofrecen en general a personas con pocos estudios.

Desde el Senado se ha propuesto implementar un programa bracero que resta derechos a los campesinosSin embargo, la propuesta presentada en la Cámara de Representantes difiere mucho de los puntos que se estudian en el Senado. El presidente del Comité Judicial del Congreso, el republicano Bob Goodlatte, ha propuesto sustituir las visas H-2A por un programa bracero de trabajadores que resta derechos a los campesinos y que retendría el 25% de su salario. Eliminaría también la obligación a los agricultores de reembolsar gastos a los trabajadores y no tendrían derecho a convertirse en residentes o ciudadanos porque serían considerados inmigrantes temporales.

"Encuesta tras encuesta, los votantes, especialmente los latinos, han expresado mayoritariamente que apoyan un camino a la ciudadanía para los campesinos, quienes están contribuyendo a nuestro país", reza el comunicado emitido por la UFW tras conocerse la propuesta de Goodlatte. "Urgimos a los legisladores que apoyen la propuesta que se está considerando en el Senado, y la cual ya cuenta con apoyo bipartidista".

"Con la propuesta de reforma migratoria, los campesinos podrán trabajar en el campo sin el temor de ser deportados y se podrán reunir con sus familiares en un corto periodo de tiempo", mantiene el presidente de la unión, Arturo Rodríguez, quien testificó ante el Comité Judicial del Senado que estudia la propuesta de legalizar a once millones de indocumentados. "Están un paso más cerca de ganar el reconocimiento legal y creemos que este compromiso sería un vehículo para mejorar las condiciones de trabajo y las oportunidades para los campesinos".

Mejores condiciones laborales

La propuesta del Senado garantizaría ciertos derechos a los campesinos que, por su situación de indocumentados, se ven expuestos a abusos laborales cuando no cuentan con un contrato sindicalizado, como acudir a trabajar enfermos o no tener días feriados.

Cuando los patrones quieren que recojan la cosecha rápido, no les dejan tomar agua"Hay personas que las obligan a trabajar los siete días de la semana, más de 8 horas cada día sin que les paguen el tiempo extra", señala Fernando Benítez, quien está sindicalizado con la Unión de Campesinos. "Cuando los patrones quieren que recojan la cosecha rápido, no les dejan tomar agua o la ponen muy lejos para que no pierdan tiempo en ir a buscarla. A la hora de comer, muchos apenas van sacando su almuerzo cuando ya los llaman de regreso a trabajar".

"Los patrones toman ventaja de que los trabajadores son indocumentados para no pagarles seguro médico y no pagarles el sueldo mínimo. Y los campesinos terminan callando esos abusos porque tienen miedo de que los vayan a deportar", indica Dolores Huerta. "Al quedar legalizados, van a poder reclamar sus derechos y pedir mejores salarios".

Yolanda Pérez suele ganar unos 15,000 dólares anuales. Si le va bien, puede llegar hasta los 22,000 dólares. Esta madre soltera con dos hijas, comenzó pizcando fresa en el área de Salinas, California, cuando tenía 23 años. Once años después sigue levantándose a las cinco de la mañana para ir al campo seis días a la semana, incluyendo domingos.

"Este trabajo es muy pesado. A veces trabajamos más de 12 horas en un día", comenta. "Muchas madres casi no ven a sus hijos, y cuando llegan a casa están cansadas para ponerles atención. Con la unión tenemos la suerte de que hacen valer nuestros derechos, pero aún así hay compañías donde los mayordomos no te dejan ni siquiera ir al baño. Por eso estamos pidiendo una reforma, para que haya mejores prestaciones para todos".

Los sueldos de por sí ya están bajos, no es posible que bajarlos más"Estamos luchando por los beneficios de los trabajadores porque con la reforma quieren bajar más los sueldos. Los sueldos de por sí ya están bajos, no es posible que los quieran bajar más", indica Diana Tellefson-Torres. "Algunas personas ganan solo 8,000 dólares al año, pero cuando tienen un contrato con la unión puede oscilar entre 25,000 y 40,000 dólares al año, incluyendo protección médica".

Los agricultores argumentan que aumentar el salario de los campesinos solo es posible cuando las cosechas les dejan margen de ganancias, y que en caso de que la mano de obra se vuelva cara les convendría mejor invertir a largo plazo en mecanizar la recogida. A esto, agregan que muchos campesinos contratados no tienen la experiencia suficiente, por lo que la cosecha se demora en recoger más tiempo.

Futuro incierto

Mientras los planes de reforma migratoria se siguen discutiendo en Washington, D.C., muchos agricultores planean la próxima  temporada en función del número de trabajadores que esperan contratar. Ya el año pasado, el 22,5% dejó de cosechar parte de sus terrenos ante la falta de manos que recojan la cosecha y muchos han empezado a considerar vender propiedades y hasta mudarse de lugar.

"Los agricultores han hecho esfuerzos repetidamente para contratar a personas dentro del país, pero está claro que en el futuro inmediato vamos a seguir dependiendo de las personas de otros países para hacer la mayoría del trabajo", apuntan desde la Federación de Agrilcutores de California.

"Lo que hay que incentivar es que el trabajo del campo sea un buen trabajo, con buenos salarios y prestaciones, para que así haya más personas interesadas en solicitarlo", opina por su parte la directora de la Unión de Campesinos. "Cuando tienes esos beneficios, entonces las personas duran más trabajando y puedes lograr estabilizar la industria".