Album de Arturo O'Farrill expande diálogo EEUU-Cuba

Por pura casualidad, Arturo O'Farrill grabó en La Habana su álbum "Cuba: The Conversation Continues", con músicos estadounidenses y cubanos, en un momento histórico para ambos países.El pianista y...

Por pura casualidad, Arturo O'Farrill grabó en La Habana su álbum "Cuba: The Conversation Continues", con músicos estadounidenses y cubanos, en un momento histórico para ambos países.

El pianista y compositor había llevado a su Afro Latin Jazz Orchestra de Nueva York para grabar por primera vez en Cuba en diciembre de 2014 cuando, en medio de un ensayo, escucharon a los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciar sus planes para normalizar sus relaciones.

"Quedamos anonadados, ninguno de nosotros lo esperaba", dijo O'Farrill en una entrevista telefónica desde su casa en Brooklyn, en inglés. "Cada músico en la sala se sintió electrificado por su presencia en un momento tan histórico y conmovido emocionalmente. Creo que muchos tocaron inspirados".

O'Farrill, de 55 años, volvió a La Habana en diciembre para actuar en la residencia del embajador estadounidense y en el Festival Internacional de Jazz de La Habana. Arribó apenas dos días después de que su álbum doble recibiera dos nominaciones a los Grammy.

Su orquesta ya ha ganado dos de estos premios al mejor álbum de latin jazz, pero O'Farrill se siente especialmente gratificado por su candidatura a mejor álbum de gran ensamble de jazz. Y su nominación a mejor composición instrumental, por "The Afro Latin Jazz Suite", tiene un significado más personal.

Califica esta pieza central del álbum como "un homenaje de amor" a su padre, Chico O'Farrill, el director de orquesta, compositor y arreglista que desempeñó un papel clave en el florecimiento del jazz latino en Nueva York a finales de los años 40 y principios de los 50. Su obra maestra, "The Afro-Cuban Jazz Suite", fue grabada en 1950 por la orquesta de Machito con el emblemático pionero del bebop Charlie "Bird" Parker en el saxofón alto.

O'Farrill dice que su composición, comisionada por el Teatro Apollo de Harlem, fue inspirada por su progenitor. El saxofonista alto Rudresh Mahanthappa, como solista, trae influencias musicales de su herencia hindú. Los cuatro movimientos mezclan ritmos suramericanos y africanos con jazz contemporáneo innovador.

Chico O'Farrill dejó Cuba por Nueva York en 1948. Luego que Fidel Castro asumió el poder en 1959, nunca volvió a su país, "lo que fue muy doloroso para él", dijo O'Farrill. Su padre murió en el 2001.

O'Farrill comenzó a viajar a Cuba en el 2002 para actuar, a veces con sus dos hijos, Adam, trompetista, y Zack, baterista, quienes tocan en su nuevo CD.

El músico cree que la normalización de las relaciones les da a los cubanos la esperanza de una vida mejor. Quiere que Estados Unidos levante el embargo económico impuesto en 1962, que calificó como "una de las más grandes injusticias del mundo" porque "sólo afecta a la gente pequeña" mientras que el gobierno comunista sigue en pie.

Pero un prominente músico cubano, el saxofonista y clarinetista Paquito D'Rivera, dice que la normalización solo sirve para legitimar "un régimen fallido y cruel" que continúa oprimiendo al pueblo cubano. Su matrimonio fue destruido luego que buscó asilo durante una gira europea en 1980 y a su esposa e hijo les prohibieron por años salir de Cuba.

D'Rivera no le ve grandes beneficios a la "diplomacia del jazz" que practican músicos estadounidenses "amantes de Cuba".

"Es ciertamente innegable que los jóvenes músicos cubanos ... estarían muy contentos de estar cerca de los americanos", escribió en un email, en inglés. "Pero lo que el presidente Obama y los simpatizantes de su 'normalización' no quieren entender es que la meta en Cuba nunca debería ser solo mejorar la calidad de vida en la plantación arruinada e improductiva de Castro, ¡sino liberar a los esclavos de una vez!".

O'Farrill dice que no apoya el gobierno de Castro, pero que se opone al aislamiento de Cuba porque le importa el pueblo cubano.

"Me vas a decir que las cosas no están bien en Cuba, así que no deberíamos hablar de esto. Es una locura", dijo O'Farrill. "Mira afuera de tu casa y ve la inhumanidad que los estadounidenses ... perpetramos todos los días ... y entonces dime que vas a aislar a Cuba como un ejemplo. Lo siento, eso es inaceptable".

O'Farrill dice que la intención de su álbum era continuar una conversación cultural que comenzó en 1947 cuando el conguero cubano Chano Pozo se unió a la banda de bebop del trompetista Dizzy Gillespie, reuniendo la música afrocubana con el jazz estadounidense.

Pese a la división política, los músicos de ambos países siguen encontrando oportunidades para interactuar. En el 2010, Wynton Marsalis visitó Cuba con su Jazz at Lincoln Center Orchestra y lo documentó en el disco doble lanzado el año pasado "Live In Cuba", con una mezcla de repertorio de jazz y nuevas composiciones de sus miembros.

"Juntamos a la gente a través del swing", dijo Marsalis. "No venimos a hacer proselitismo desde un punto de vista político, venimos a tocar".

Para su álbum, O'Farrill reunió a compositores de Cuba (Alexis Bosch, Michel Herrera y Bobby Carcasses) y Estados Unidos (Michele Rosewoman, Dafnis Prieto y Bobby McIntyre), que cubrieron un amplio rango estilístico de la música guajira tradicional cubana y el jazz progresivo.

"Me fui a Cuba con los brazos abiertos para aprender de los cubanos, agradecerles y realmente colaborar con un enorme respeto hacia mis colegas cubanos", expresó O'Farrill. "En todo caso, ese es el mensaje de este álbum".

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En Internet:

www.arturoofarrill.com

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Charles J. Gans está en Twitter como www.twitter.com/chjgans