Norcorea cesa investigación de secuestrados japoneses

Corea del Norte reaccionó con ira el viernes al anuncio de nuevas sanciones de Japón debido a su reciente lanzamiento de cohete, y dijo en respuesta que detendrá la investigación sobre los ciudadanos...

Corea del Norte reaccionó con ira el viernes al anuncio de nuevas sanciones de Japón debido a su reciente lanzamiento de cohete, y dijo en respuesta que detendrá la investigación sobre los ciudadanos japoneses que secuestró hace décadas.

Japón había aliviado algunas de las sanciones después de que Corea del Norte prometió en el 2014 retomar la investigación de los secuestros, que son un tema muy sensible en Japón. De forma consistente, Corea del Norte ha retrasado la entrega de los resultados de la investigación.

Japón anunció nuevas sanciones el miércoles que incluyen más restricciones de viaje entre ambos países y una prohibición total de las visitas de buques norcoreanos a Japón.

La agencia oficial Korean Central News criticó las sanciones y las calificó de "actos provocativos de hostilidad". En respuesta, dijo que el comité formado para investigar los secuestros se había disuelto y la investigación sería "totalmente frenada". También advirtió que tomaría contramedidas más severas.

En el 2002, Corea del Norte reconoció haber secuestrado a 13 ciudadanos japoneses en la década de los 1970 y 1980 para entrenar a espías en el lenguaje y cultura japonesa. Cinco pudieron regresar a Japón el mismo año y Corea del Norte dice que los otros murieron o nunca entraron al país.

Japón considera que cientos más podrían haber sido secuestrados y que muchos aún viven.

Corea del Norte lanzó un cohete al espacio el domingo diciendo que era un satélite de observación de la Tierra. El lanzamiento, que sucedió como un mes después de la cuarta prueba nuclear del país, rápidamente fue condenado por el extranjero como una prohibida prueba de tecnología de misiles balísticos.

Al anunciar las nuevas sanciones, el ministro de Asuntos Interiores japonés, Yoshihide Suga, dijo que Japón esperaba mantener la puerta abierta al diálogo para conocer el destino de los secuestrados.