Fotogalería AP: Carnaval de Pernambuco, una tradición añeja

La ciudad de Nazare da Mata, en el estado de Pernambuco del noreste de Brasil, es considerada la cuna del maracatu, una danza de ritmo frenético y origen africano que caracteriza al peculiar carnaval...

La ciudad de Nazare da Mata, en el estado de Pernambuco del noreste de Brasil, es considerada la cuna del maracatu, una danza de ritmo frenético y origen africano que caracteriza al peculiar carnaval de la zona.

En carnaval, toda la ciudad se moviliza con los grupos de maracatu, caracterizados por las figuras de los caboclos de lança, o portadores de lanza mestizos, que junto con las baianas —que representan a las mujeres esclavas de mayor edad_, los reyes, las reinas y sus cortes encabezan las danzas.

El traje de los caboclos se caracteriza por sus dibujos coloridos bordados a mano con lentejuelas y por su tocado, que se asemeja a una peluca de flequillos extra grande. El atuendo se completa con una lanza igualmente decorada con listones de colores.

La tradición de origen afroindígena se preserva desde hace siglos. Surgió por las influencias de la fe de los esclavos negros traídos para trabajar en los ingenios azucareros, así como por las herencias indígenas. Es una de las tradiciones más antiguas de la cultura popular de Pernambuco.

Los más de veinte grupos de maracatu en Nazare da Mata pasan el año preparándose para los días de fiesta. El domingo, los caboclos salen a las calles y van de casa en casa pidiendo dinero para la bebida y la comida. La práctica se realiza desde que los primeros grupos recorrían largas distancias entre ingenios azucareros.

Sin embargo, el punto álgido sucede el lunes de carnaval, día de encuentro de maracatus en la plaza principal de Nazare da Mata. Allí se reúnen los procedentes de zonas rurales, de la ciudad y de la región norte pernambucana.

"El maracatu es una cosa muy seria, forma parte de nuestra vida. Necesitamos estar preparados para esos días de presentación y de fiesta en el carnaval", dijo Jose Esteves, de 63 años, un experimentado caboclo de lança.

Esteves mantiene la tradición de la preparación espiritual del caboclo, y antes de danzar reza con una figura del padre Cicero, un sacerdote y político famoso por ayudar a los pobres y mejorar la vida de los agricultores del árido nordeste brasileño.

Días más tarde, Esteves caminó por los campos de caña con Nego Benvindo, un caboclo de 58 años, ataviados con sus coloridos trajes tradicionales y su lanza para participar en el carnaval de la ciudad.