En Uvalde, la cercanía complica sentimientos sobre tiroteo

y mayor transparencia de las autoridades locales y estatales que investigan la masacre.

y mayor transparencia de las autoridades locales y estatales que investigan la masacre.

Fue la mayor protesta local desde 1970, cuando la negativa del distrito escolar a renovar el contrato de un popular maestro de la escuela primaria Robb desató una de las mayores huelgas escolares en Texas en demanda de educación igualitaria para los residentes mexicano-estadounidenses. Un hijo de ese maestro es Ronnie Garza, un comisionado del condado de Uvalde.

Garza dice que el tiroteo ha cambiado a la comunidad, uniendo a las personas en su dolor, pero dividiéndolas sobre la cuestión de la rendición de cuentas. En estos momentos somos personas desesperadas. Estamos gritando acá y allá para que nos escuchen y nos ayuden, opinó.

Enfrentadas con los recuentos incompletos y contradictorios de parte de las agencias locales y estatales del orden, las familias de las víctimas han comenzado a hacer que se les escuche.

Luego de que los legisladores estatales emitieron un duro reporte que concluyó que hubo fallas sistemáticas y decisiones atrozmente malas por parte de la policía y las autoridades escolares, la junta escolar de Uvalde realizó una sesión especial para escuchar a los padres. El superintendente Hal Harrell se disculpó por haber sido previamente demasiado formal y por no permitir que las familias de las víctimas se expresaran.

Al tratar de encontrar el momento adecuado, el equilibrio adecuado, por respeto, no hice bien las cosas, admitió Harrell, que es blanco y habló en un auditorio que lleva el nombre de su padre, quien también fue superintendente.

En las tres horas que siguieron, padres y otros miembros de la comunidad reprendieron a los miembros de la junta escolar, diciendo que si no querían castigar a los responsables perderían sus puestos. Algunos dijeron que Harrell no estaba a la altura del legado de su padre, mientras que otros mencionaron la protesta de 1970 y dijeron que esperaban que él actuara mejor, lo que provocó aplausos. Algunas personas pidieron que toda la fuerza policial fuera despedida y abuchearon a los policías estatales que estaban parados en los extremos de la sala.

Rizo, que estuvo en la reunión, dijo que no podía respetar la manera en la que el jefe policial y muchos otros policías a quienes conoce hicieron su trabajo ese día. Hay consecuencias de eso, afirmó. No puedo entender por qué él simplemente no renuncia.

Sin embargo, las vivencias entre ambos también afectan a Rizo. En el texto que le envió a Arredondo días después del tiroteo, le dijo: Por favor, sé fuerte y paciente.

Arredondo respondió: Es bueno escuchar de ti, hermano. Gracias y por favor sigue rezando por los bebés. No se han vuelto a comunicar desde entonces.