ífrica buscan financiación privada para proteger los océanos

Los países de la costa occidental de ífrica recurren cada vez más a iniciativas de financiación del clima para mejorar el medio de vida de las comunidades costeras, ayudar a la biodiversidad y t...

Los países de la costa occidental de ífrica recurren cada vez más a iniciativas de financiación del clima para mejorar el medio de vida de las comunidades costeras, ayudar a la biodiversidad y tomar medidas contra el cambio climático.

En los márgenes del foro político de alto nivel sobre desarrollo sostenible que se está celebrando en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, los países costeros e insulares africanos y los grupos conservacionistas presentaron planes para impulsar la conservación de los océanos y el desarrollo económico mediante un sistema de bonos azules, un método de financiación de proyectos que también beneficiaría la salud de los océanos.

Luego de la Gran Muralla Verde africana, que se extiende por la región del Sahel, las naciones del este del continente buscan ahora fondos para la iniciativa de la Gran Muralla Azul, que tiene como objetivo proteger áreas marinas a lo largo de la costa. Tanto la financiación azul como la verde se refieren a los fondos destinados a evitar el daño ambiental y combatir el cambio climático mientras se crean ecosistemas sostenibles.

El bono azul es un poderoso ejemplo del papel crítico que pueden desempeñar los mercados de capitales en el respaldo de los objetivos sostenibles, dijo Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial.

La iniciativa de la Gran Muralla Azul, lanzada el año pasado por una decena de estados del índico occidental durante la conferencia del clima de la ONU en Glasgow, tiene como objetivo crear una red de zonas costeras y marinas protegidas que, según los partidarios, restauraría y conservaría unos dos millones de hectáreas de océano, capturaría 100 millones de toneladas de dióxido de carbono y aseguraría el sustento de más de 70 millones de personas.

El proyecto abarca la occidental del continente, desde Somalia a Sudáfrica, e incluye los estados insulares de Comoros, Madagascar, Mauricio, Seychelles y los territorios franceses de Mayotte y Reunión.

Jean-Paul Adam, que dirige la división de clima en la Comisión Económica para ífrica de la ONU, dijo que la iniciativa reconocerá el valor real que tiene el medio ambiente en la futura creación de riqueza y en el empoderamiento de las comunidades locales.

Tenemos que aumentar drásticamente la inversión del sector privado en los sectores verde y azul, apuntó. Menos del 1% de los llamados bonos azules y verdes, que se utilizan para proyectos marinos y terrestres respectivamente, se emiten para países africanos.

Los próximos pasos son hacer que estos mercados sean más accesibles para las naciones africanas, añadió.

Según Naciones Unidas, muchas de las promesas financieras relacionadas con el clima realizadas por los países más ricos no se cumplen en su totalidad, lo que supone que muchas naciones africanas no pueden tomar las medidas de medidas de adaptación y alivio necesarias contra los efectos del cambio climático.

En su última evaluación, el Banco Africano de Desarrollo afirma que se necesitan entre 1,3 y 1,6 billones de dólares para 2030 para implementar acciones climáticas acordes con las contribuciones determinadas a nivel nacional, es decir, los objetivos fijados por cada país para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius (2,7 Fahrenheit) y a no más de 2C (3,6 F). Pero los bonos azules son solo una parte de la financiación para la conservación de los océanos, añadió la entidad.

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