Analistas: Rusia se toma una "pausa operativa"en Ucrania

Rusia podría detener de forma temporal su ofensiva en Ucrania mientras su ejército intenta reorganizarse para una nueva ofensiva, según analistas internacionales.

Rusia podría detener de forma temporal su ofensiva en Ucrania mientras su ejército intenta reorganizarse para una nueva ofensiva, según analistas internacionales.

Las fuerzas rusas no anunciaron avances en Ucrania el miércoles por primera vez en 133 días de guerra, indicó el Institute for the Study of War. El centro de estudios, con sede en Washington, indicó que Moscú podría estar en una pausa operativa que no implica el cese completo de las hostilidades activas.

Probablemente, las fuerzas rusas se limitarán a acciones ofensivas de escala relativamente pequeña en un intento de sentar las bases para operaciones ofensivas más significativas y recuperar la capacidad de combate necesaria para emprender esos objetivos más ambiciosos, señaló el instituto.

Un comunicado el jueves del Ministerio ruso de Defensa pareció confirmar ese análisis. El ejército dijo que se había dado tiempo para descansar a las unidades militares rusas implicadas en combates en Ucrania.

Las unidades que realizaron misiones de combate durante la operación militar especial están tomando medidas para recuperar su capacidad de combate. Sus efectivos reciben la oportunidad de descansar, recibir cartas y paquetes de casa, indicó el comunicado, citado por la agencia estatal noticiosa rusa Tass.

El fuego de proyectiles continuaba en el este de Ucrania, donde murieron al menos nueve civiles y seis resultaron heridos en 24 horas, según las autoridades ucranianas.

La oficina presidencial de Ucrania dijo el jueves en su reporte de la mañana que se habían registrado ataques contra ciudades y poblados en siete regiones ucranianas en el último día. La mayoría de las muertes civiles ocurrieron en la provincia de Donetsk, donde los combates seguían en marcha. Allí murieron siete civiles, incluido un niño, según la presidencia ucraniana.

Diez ciudades y pueblos fueron atacados en Donetsk y 35 edificios quedaron destruidos, incluidos una escuela, un centro de formación profesional y un hospital, según las autoridades.

Donetsk forma parte del Donbás, una región industrial rusófona donde se concentran los soldados más experimentados de Ucrania. Separatistas prorrusos combaten contra fuerzas ucranianas desde hace ocho años y controlaban buena parte del Donbás. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, reconoció la independencia de las dos repúblicas autoproclamadas en la zona justo antes de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero.

Putin se atribuyó la victoria el lunes en Luhansk, la otra provincia que forma el Donbás, después de que las fuerzas ucranianas se retirasen de la última ciudad que controlaban allí. El gobernador de Luhansk, Serhiy Haidai, negó el miércoles que los rusos hubieran capturado la provincia por entero.

En Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania, una escuela interna fue atacada, aunque no hubo heridos. La región de Járkiv, junto a la frontera con Rusia, sufre ataques diarios. En las últimas 24 horas murieron dos civiles allí.

El ejército ucraniano también reportó ataques con helicópteros y proyectiles rusos en la región de Sumy, en el nordeste.

Mientras continuaban los combates, el Ministro británico de Defensa dijo que pensaba que el ejército ruso estaba reconstruyendo sus fuerzas. Un análisis del Ministerio de Inteligencia publicado el jueves indicaba que los intensos ataques en la línea del frente probablemente pretendía asegurar avances rusos previos.

El Ministerio británico mencionó una nueva ley que baraja el parlamento ruso para dar poderes económicos especiales al gobierno en plena guerra.

El proyecto permitiría a Rusia evitar reconocer que está inmersa en una guerra o su incapacidad de superar al ejército ucraniano, que estaba superado en número y en potencia de fuego, dijo el Ministerio.

Se reportaron hostilidades en el Mar Negro, donde las fuerzas ucranianas dijeron el jueves que izaron una bandera en una isla estratégica de la cual se retiraron las fuerzas rusas el mes pasado.

El Comando Operativo Sur ucraniano dijo en un comunicado que sus unidades tomaron la isla de las Serpientes, un puesto de avanzada frente a la costa suroccidental de Ucrania que es vital para asegurar las rutas marítimas de salida del puerto de Odesa. El comando dijo que destruyeron unos 30 pertrechos rusos y descubrieron municiones abandonadas y ruinas enormes.

Las fuerzas rusas se retiraron de la isla el 30 de junio, en lo que el ministerio de Defensa ruso llamó un gesto de buena voluntad. Pero el ministerio dijo el jueves que un avión de las Fuerzas Aeroespaciales lanzó un misil a la isla cuando las fuerzas ucranianas intentaban izar una bandera.

El resultado fue que parte del personal militar ucraniano fue destruido, el resto huyó, dijo el ministerio.

Ucrania también dijo que Rusia lanzó dos misiles a un buque petrolero de bandera moldava en el Mar Negro, que se incendió.

El comando sur ucraniano dijo que el ataque alcanzó al buque Millennial Spirit, con más de 500 toneladas de combustible diésel a bordo. Imágenes en redes sociales mostraron una columna de humo frente a la costa de Odesa el jueves por la mañana.

El buque está a la deriva y sin tripulación desde el inicio de la guerra en febrero. Rusia no reconoció el ataque de inmediato. Los artefactos de rastreo de la nave están apagados desde que la abandonó la tripulación.

Mientras proseguían los combates en el este, el Ministerio ucraniano de Exteriores dijo haber convocado al embajador turco en Kiev el jueves por lo que describió como el robo de grano ucraniano por parte de un barco ruso.

El barco ruso Zhibek Zholy recibió autorización para abandonar la costa turca del Mar Negro después de que las autoridades turca lo detuvieran brevemente a petición de Ucrania. Kiev convocó al embajador para protestar por la inaceptable situación.

Gracias al Estrecho del Bósforo, Turquía es un punto clave en las rutas navieras que salen del Mar Negro. Ucrania ha intentado presionar a Ankara para que detenga los cargamentos rusos de grano ucraniano, una fuente vital de ingresos para el país.

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Jon Gambrell, en Leópolis, Ucrania, y Cara Anna en Járkiv, Ucrania, contribuyeron a este despacho.