"No podemos pausar la vida": Ucrania inicia reconstrucción

pasaron un mes en el sótano de la escuela, donde estuvieron retenidos las 24 horas del día como escudos humanos contra un posible ataque del ejército ucraniano.

pasaron un mes en el sótano de la escuela, donde estuvieron retenidos las 24 horas del día como escudos humanos contra un posible ataque del ejército ucraniano.

Ocasionalmente, las tropas rusas les permitían subir al piso de arriba y salir al patio. Pero eso no fue suficiente. Diez personas fallecieron en el oscuro y atestado sótano. Los sobrevivientes culpan a la falta de aire fresco.

Los rusos abandonaron la localidad a finales de marzo.

Dobrobat planea reparar los tejados de 21 viviendas en las próximas semanas. Entre los voluntarios hay maestros, deportistas y programadores, y cerca del 80% de ellos no tiene experiencia en la construcción.

Yahidne es solo una de las aldeas del norte de Ucrania que sufrieron la agresión rusa. Y Dobrobat es solo uno de los grupos de respuesta, que a veces atraen a voluntarios extranjeros.

Un padre y un hijo de República Checa decidieron pasar su viaje familiar anual de este año en Ucrania. Michal y Daniel Kahle se ven apenas unas semanas cada verano, ya que el hijo estudia en Estados Unidos.

Queríamos hacer algo con significado en lugar de ser simples turistas", dijo Daniel, de 21 años.

Ese es el motivo por el que llegaron a Makariv, en la región de Kiev. Muchos edificios de la localidad fueron destruidos o sufrieron daños en las primeras semanas de la guerra.

Padre e hijo se unieron al movimiento de jóvenes voluntarios Building Ukraine Together, que desde 2014 ayuda a recuperar edificios dañados en el este de Ucrania. Durante varios días, junto con jóvenes de distintas partes del país, trabajaron en la reconstrucción del parque de bomberos, que fue alcanzado por un proyectil de artillería el 12 de marzo.

Este es un juego largo. No podemos pasar nuestras vidas, sentarnos en casa y esperar a que termine la guerra", apuntó Tetyana Symkovych, coordinadora del grupo en Makariv.

Muchos ucranianos se han presentado voluntarios porque quien ser útiles. Pero ese no es el único motivo por el que Yulia Kapustienko acude al departamento de bomberos cada mañana para enmasillar sus paredes. A finales de abril, la joven pudo abandonar Mariúpol tras pasar dos meses en la sitiada ciudad portuaria.

Vi cadáveres y casas quemadas. Aún así, cuando veo una casa normal, imagino automáticamente lo que le ocurriría si la alcanzase un proyectil", contó. Es imposible borrar eso de tu mente. Pero al mismo tiempo, intento no quedarme atascada en el pasado, por eso para mi es importante hacer algo, asumir responsabilidades.

Kapustienko, de 23 años, nació en Horlivka, en la región oriental de Donetsk. Su primera experiencia con una ocupación armada fue en 2014. Después de eso, lloró durante tres años, incapaz de soportar la pérdida de su ciudad natal.

Esta vez, ha elegido una estrategia distinta.

Ahora sé que hay que hacer algo", afirmó. No me importa lo que haya que reconstruir. Lo principal es que sea en Ucrania".