Marcos Jr. juramenta como presidente de Filipinas

supone un vuelco en la política de esta democracia de Asia, donde un día feriado, monumentos y la Constitución son recordatorios del régimen tiránico de su padre.

supone un vuelco en la política de esta democracia de Asia, donde un día feriado, monumentos y la Constitución son recordatorios del régimen tiránico de su padre.

Activistas y sobrevivientes de la era de la ley marcial bajo Ferdinand Marcos padre protestaron durante la asunción presidencial de Marcos Jr. en las escalinatas del Museo Nacional en Manila. Miles de policías, incluidos contingentes antimotines, agentes de élite y francotiradores fueron desplegados para garantizar la seguridad en el distrito turístico de la bahía.

El vicepresidente chino Wang Wishan y Doug Emhoff, esposo de la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, figuraban entre los dignatarios que asistirán a la ceremonia programada para el mediodía.

Guau, ¿de veras está sucediendo esto?, preguntó Bonifacio Ilagan, activista de 70 años que fue detenido y torturado por fuerzas de contrainsurgencia durante el régimen de Marcos padre. Para las víctimas de la ley marcial como yo, esto es una pesadilla.

Estos antecedentes históricos y el antagonismo al parecer perseguirán a Marcos Jr. durante su presidencia de seis años que comenzará en momentos de intensa crisis.

Filipinas figura entre los países de Asia más afectados por los dos años de la pandemia de COVID-19, después de más de 60.000 muertes y prolongados confinamientos que causaron que la economía cayera en su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y se agravaran sus niveles de pobreza, desempleo y hambre.