Emergen teorías sobre misteriosa hepatitis infantil

no se detectaron en las pruebas. Además, la procedencia de los niños era muy variada y no parecía haber exposiciones al virus en común.

no se detectaron en las pruebas. Además, la procedencia de los niños era muy variada y no parecía haber exposiciones al virus en común.

Lo que sí se detectó fue el adenovirus 41.

Más de la mitad de los casos de Estados Unidos resultaron positivos para el adenovirus, del que hay docenas de variedades. En un número reducido de muestras analizadas para averiguar de qué tipo de adenovirus se trataba, el adenovirus 41 aparecía siempre.

El hecho de que el adenovirus siga apareciendo refuerza la posibilidad de que tenga algo que ver, pero no está claro de qué manera, dijo a The Associated Press el doctor Jay Butler, subdirector de enfermedades infecciosas de los CDC.

Muchos adenovirus están vinculados a síntomas del resfriado común, como fiebre, dolor de garganta y conjuntivitis. Algunas variantes, como el adenovirus 41, pueden desencadenar otros problemas, como la inflamación del estómago y los intestinos. Anteriormente, los adenovirus se habían relacionado con la hepatitis infantil, pero sobre todo en niños con sistemas inmunitarios débiles.

Según el doctor Umesh Parashar, jefe del grupo de los CDC encargado del estudio de las enfermedades intestinales víricas, los últimos análisis genéticos no han revelado ninguna prueba de que la causa sea una nueva versión mutante del virus.

El seguimiento de las infecciones por adenovirus no se realiza de manera sistemática en Estados Unidos, por lo que no está claro si ha habido un incremento reciente de la actividad del virus. De hecho, los adenovirus son tan comunes que los investigadores no están seguros de qué pensar de su presencia en estos casos.

Si comenzamos a realizar pruebas a todo el mundo para detectar el adenovirus, se encontrarán muchos niños que lo tienen, dijo la doctora Heli Bhatt, gastroenteróloga pediatra que atendió a dos niños de Minnesota con los problemas hepáticos.

Uno de ellos fue un niño que llegó hace casi cinco meses con insuficiencia hepática. Los médicos no pudieron averiguar el motivo.

Por desgracia, la ausencia de una causa es algo que ocurre, señaló Bhatt. Los expertos estiman que alrededor de un tercio de los casos de insuficiencia hepática aguda no tienen explicación.

El segundo niño que examinó se enfermó el mes pasado. Para entonces, las autoridades de salud ya habían llamado la atención sobre algunos casos, y ella y otros médicos empezaron a revisar los cuadros de enfermedades inexplicables desde octubre.

De hecho, muchos de los casos que se han sumado al recuento en las últimas semanas no eran enfermos recientes, sino más bien casos previos que fueron reevaluados.

Cerca del 10% de las infecciones en Estados Unidos se produjeron en mayo, dijo Butler. La tasa parece mantenerse relativamente estable desde fines del año pasado, añadió.

Algunos científicos indican que es posible que los médicos sólo estén descubriendo un fenómeno que se ha venido dando durante años.

La vacuna contra el COVID-19 se ha descartado como posible causa porque la gran mayoría de estos niños no están vacunados, explicó Butler.

Sin embargo, los investigadores afirman que una infección previa por el coronavirus podría ser un factor.

Hace poco, los CDC calcularon que, hasta febrero, el 75% de los niños estadounidenses se habían infectado.

Sólo entre el 10% y el 15% de los niños con la hepatitis misteriosa tenían COVID-19, según las pruebas de hisopado nasal que les realizaron al ingresar al hospital, indican las autoridades de salud.

Sin embargo, los investigadores se plantean la posibilidad de que haya infecciones previas por coronavirus. Es posible que las partículas de coronavirus que están en el intestino tengan algo que ver, dijo Petter Brodin, inmunólogo pediátrico del Imperial College de Londres.

En un artículo publicado a principios de este mes en la revista especializada Lancet, Brodin y otro científico insinuaron que la combinación de un coronavirus persistente y una infección por adenovirus podría desencadenar una reacción del sistema inmunitario perjudicial para el hígado.

Creo que es una combinación de circunstancias que podría explicar esto, comentó Brodin a la AP.

Según Butler, los investigadores han observado antes reacciones complejas como ésta, y están estudiando el modo de comprobar mejor la hipótesis.

Dijo que no está fuera del ámbito de la plausibilidad.

En un estudio publicado por la Universidad Case Western Reserve, que todavía no ha sido revisado por pares, se indica que los niños que tienen COVID-19 tienen un riesgo mucho mayor de sufrir daños hepáticos.

El doctor Markus Buchfellner, médico especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Alabama, campus Birmingham, participó en la identificación de los primeros casos en Estados Unidos el año pasado.

Las enfermedades eran extrañas y preocupantes, dijo. Seis meses después, no sabemos muy bien a qué nos enfrentamos.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe el apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes. La AP es la única responsable de todo el contenido.