Reseña: Terror artístico de Men tropieza en el bosque

En algún lugar del suroeste de Inglaterra hay una enorme finca de piedra con senderos enmarcados por árboles que se puede rentar, con todo y chimeneas, vigas de roble, un manzano y un cuarto para un...

En algún lugar del suroeste de Inglaterra hay una enorme finca de piedra con senderos enmarcados por árboles que se puede rentar, con todo y chimeneas, vigas de roble, un manzano y un cuarto para un piano de cola. Pero el anuncio no menciona una pequeña complicación: viene con un tipo desnudo en el patio.

Ahí es donde se desarrolla la sofisticada película de terror de Alex Garland Men. Toda la acción ocurre dentro y cerca de la propiedad, en un campo de una belleza sublime y, al mismo tiempo, sucio y mugriento. Lo que Garland explora es la naturaleza, pero no la naturaleza en sí. Va en pos de la naturaleza del hombre. No del hombre, sino de la humanidad base enfermiza que ha demostrado ser tóxica últimamente, pero que siempre lo ha sido.

A esta propiedad de 500 años llega Harper, una joven viuda de Londres que no ha logrado procesar los últimos momentos de su matrimonio. La interpreta la estrella en ascenso nominada al Oscar Jessie Buckley, quien es perfecta en cada escena, alternando furia, miedo, valentía y timidez. Su Harper reserva unos pocos días para relajarse en el campo, en la naturaleza. Pero se sigue topando con la naturaleza del hombre.

A lo largo de 100 minutos, Harper se encuentra con muchos hombres (un vicario, un policía, el dueño de la casa, el hombre desnudo en el patio e incluso un niño de 9 años, entre otros) que son necesitados, vanidosos, misóginos, moralmente en bancarrota y groseros. Todos encuentran alguna razón para culpar a Harper de algo, la carga que llevan tantas mujeres. Parte del atractivo de la película es que todos los hombres son interpretados por Rory Kinnear, un camaleón de primer nivel. Pero el efecto es llevado a extremos ridículos al proyectar su rostro en el cuerpo del niño de 9 años, menoscavando todo el artilugio.

El problema con Men no es la actuación. Es un guion que podría describirse como un intento de algo similar al terror de autor y que no logra aterrizar. La película a menudo es tediosa, lenta y pretenciosa. Garland ha demostrado ser un maestro de la ciencia ficción con Ex Machina y la terriblemente infravalorada serie Devs, pero aquí, entre mitos antiguos, bosques espesos, piedras talladas figurativas y mucho simbolismo, ha perdido su camino. A menudo es torpe, como su interpretación del Edén. Luego que Harper come una manzana en el patio frontal de la propiedad, el dueño le reprocha y podemos ver el futuro: los hombres serán terribles. No vine aquí para tener miedo, dice, pero eso es lo que pasará.

La película está embarazada de grandes ideas, donde las imágenes, la música y el diálogo se realzan hasta niveles sobrepensados. Harper entra en un túnel en el bosque y juega felizmente con el eco de su voz, hasta que una figura siniestra masculina la frustra. El túnel equivale al útero, sospechamos. Pero necesitamos más. Y la terrorífica secuencia final de la película, en la que se muestra una reproducción sin necesidad del sexo femenino, con hombres que dan a luz a una línea de hombres sangrientos e infelices, se siente demasiado como una clase de cine sobre la masculinidad con efectos especiales. En un momento, Harper llama a la policía y la operadora podría representar a los espectadores cuando pregunta: Explique qué es lo que está pasando, por favor.

El director de fotografía Rob Hardy, un viejo colaborador de Garland, es un maestro de la quietud y las señales, capturando la belleza de un bosque en un momento por sus flores silvestres, sus gotas de lluvia en un estanque o un diente de león al viento en cámara lenta, pero también su terror y su estiércol. A pesar de esto, su trabajo está tan lleno de alegorías y significado que se vuelve entumecedor.

En esencia, Men tiene algunas cosas interesantes que decir sobre el dolor, la pérdida y la culpa. Harper, quien tuvo una pelea terrible antes de perder a su esposo, tiene una recuperación inimaginable ante sí. Pero su viaje al campo la ha llevado a un cadáver de ciervo con un significado específico, pero opaco, algunas citas de W.B. Yeats por aquí y por allá, y un coche de payasos lleno de hombres desagradables, uno de ellos desnudo. La reseña de esta propiedad en renta nunca tendrá cinco estrellas.

Men, un estreno de A24, tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por contenido violento y perturbador, desnudos gráficos y diálogos. Duración: 100 minutos. Una estrella y media de cuatro.

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En internet: https://a24films.com/films/men

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Mark Kennedy está en Twitter como http://twitter.com/KennedyTwits