La Corte Constitucional de Colombia realizará el jueves una audiencia pública en la que expertos expondrán sus puntos de vista sobre un tesoro arqueológico que a finales del siglo XIX el gobierno colombiano regaló a la corona española y que ahora pretende que sea repatriado.

Se trata de 122 piezas precolombinas del llamado Tesoro Quimbaya que en 1893 el entonces presidente colombiano Carlos Holguín obsequió a la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena "como testimonio de nuestro agradecimiento por el gran trabajo que se tomó en el estudio de nuestra cuestión de límites con Venezuela", según documentos de la época.

A través de una tutela o recurso de amparo, el demandante Felipe Rincón pretende que la Corte Constitucional, el máximo tribunal colombiano en asuntos de la carta magna, le ordene al gobierno de Bogotá poner en marcha todos los mecanismos a fin de que las 122 piezas vuelvan al país.

Este patrimonio arqueológico se encuentra actualmente en el Museo de América de Madrid.

A primera hora dos funcionarias del Poder Ejecutivo colombiano fijaron posición en la Corte Constitucional: el obsequio de las 122 piezas fue legítimo y revestido de legalidad. Una de ellas afirmó que la donación que hizo el Estado de esas piezas fue una manifestación unilateral que según el gobierno fue hecha de acuerdo con el régimen jurídico interno vigente entonces.

Terminada la audiencia, el alto tribunal se tomará un tiempo para hacer público su pronunciamiento final sobre el caso.

La historia judicial se remonta a septiembre de 2009 cuando un juzgado administrativo de Bogotá acogió una acción presentada por Rincón y calificó de inconstitucional el acto mediante el cual Holguín donó a España las piezas, "bienes respecto de los cuales se predica su evidente connotación y valor histórico y cultural para nuestro pueblo, que hace parte de nuestra identidad nacional".

En consecuencia, el despacho judicial ordenó a varias entidades del Estado "llevar hasta su culminación todas las actuaciones de orden administrativo, jurídico, diplomático y económico inclusive que sean necesarias tendientes a repatriar y/o readquirir las 122 piezas de oro de la cultura Quimbaya" pudiendo incluso "indemnizar a los tenedores de buena fe".

Pero más adelante otras dos instancias judiciales parecieron desestimar las pretensiones de Rincón y casi dejaron sin piso la decisión del juzgado de primera instancia. Finalmente la Corte Constitucional, al revisar la tutela de Rincón, le puso interés al asunto y convocó a la audiencia pública.

En la sentencia de 58 páginas de 2009 del juez Richard Navarro está consignada la historia del llamado Tesoro Quimbaya.

Las piezas, halladas en una guaca en un corregimiento colombiano, fueron vendidas en agosto de 1891 al gobierno de entonces por un particular llamado Fabio Lozano. Eran 433 objetos con un peso en oro de 21.224 gramos. El Ejecutivo de entonces pagó por ellas una verdadera fortuna.

"Yo he hecho cálculos y con esa plata hoy en día se puede por ejemplo comprar un edificio", comentó a The Associated Press el abogado Rincón, quien además hizo hincapié en que el Tesoro Quimbaya "es un patrimonio cultural colombiano y merece estar en un museo colombiano".

Para el jurista de 50 años, si la Corte Constitucional falla favorablemente la tutela le podrá ordenar al gobierno que active los mecanismos establecidos en la convención de la Unesco de 1972 sobre repatriación de bienes culturales.

En su concepto, el asunto es relativamente fácil de resolver: está probado que las 122 piezas fueron compradas con dinero público y por tanto no podían ser regaladas por el gobierno de fines del siglo XIX porque era un bien de todos los colombianos.

Y una pregunta clave: si Lozano vendió al Estado 433 objetos y a España le fueron regalados 122, ¿qué pasó con los 311 restantes? "Parece que se esfumaron", observó Rincón.

Lo que Colombia pretende que le devuelvan no es algo de poca monta. Son, al decir de Rincón, piezas de una calidad altísima porque los quimbayas tenían una orfebrería excelsa.

En diciembre el presidente Juan Manuel Santos anunció el hallazgo del Galeón San José, el más grande y buscado tesoro del Caribe, que está sumergido frente a las costas colombianas de Barú. España reclama su propiedad.