Reseña: "Doctor Strange 2" es rara, aterradora y complicada

Una vez que una franquicia de superhéroes entra al multiverso, es difícil salir de él.

Una vez que una franquicia de superhéroes entra al multiverso, es difícil salir de él.

Ninguna obra de ficción necesita permiso para romper las reglas o traspasar los límites de la narración convencional, pero el multiverso, al menos como se presenta en las últimas películas de Marvel, prácticamente lo exige. Y por el momento eso significa más oportunidades de cameos. Spider-Man: No Way Home (Spider-Man: Sin camino a casa) abrió la puerta al concepto con resultados en su mayoría favorables, pero ahora el maestro de las artes místicas interpretado por Benedict Cumberbatch vuela por el portal interdimensional con este concepto en Doctor Strange in the Multiverse of Madness (Doctor Strange en el multiverso de la locura).

La película es técnicamente la secuela de Doctor Strange de 2016. Pero han pasado tantas cosas en el universo de Marvel que involucran a Stephen Strange y su barba ” Avengers: Infinity War, Avengers: Endgame y, sí, la más reciente entrega de Spider-Man ” que Doctor Strange está completamente fuera de lugar en cuanto a continuidad. Uno no puede ver Doctor Strange y luego Doctor Strange 2 y esperar que tenga sentido.

No sólo eso. Para comprender Doctor Strange 2 también requiere tener un conocimiento superficial de WandaVision, la serie de nueve episodios de Disney+ que dura casi seis horas en total. Esto no es una sorpresa o una carga para los fanáticos de Marvel, pero sí parece ser mucho que pedir para el cinéfilo promedio (aunque quizás a este punto ya son lo mismo).

Por lo tanto, es especialmente interesante que Sam Raimi aceptara ingresar a este desordenado multiverso corporativo en este punto. Después de todo, sus películas de Spider-Man todavía se encuentran entre las mejores de las franquicias modernas de superhéroes. Raimi ha logrado imprimir su propio sello en este esfuerzo, incluyendo, entre otros, un cameo de Bruce Campbell. También hay elementos de terror, algunos tan intensos que las familias podrían pensárselo dos veces antes de ir todos al cine; algunas imágenes interesantes no muy diferentes a la ciudad de Inception y algo de humor. Pero Raimi no lleva a Doctor Strange a un tono totalmente diferente, como lo hizo, por ejemplo, Taika Waititi con Thor. En general, se apega al marco establecido por Scott Derrickson.

El problema principal es que es un poco una película de drama de clase trabajadora, centrada en un personaje completamente nuevo y poco desarrollado: América Chávez (Xóchitl Gómez), una adolescente con el poder de viajar por el multiverso, pero que no sabe cómo controlarlo. Alguien que quiere sus poderes la persigue y Strange decide ayudarla, posiblemente por verdadero altruismo y posiblemente porque es una buena excusa para literalmente saltar de un balcón e irse temprano de la boda de su viejo amor, Christine (Rachel McAdams).

Desafortunadamente, le pide ayuda a la Avenger equivocada: Wanda Maximoff, interpretada por Elizbeth Olsen, quien es la que busca el poder de entrar y salir del multiverso y que ha estado desarrollando algunas artes oscuras para lograrlo. A ella la motiva la idea de que tiene hijos en un multiverso suburbano idílico en el que usa pantalones de yoga y blusas sueltas de algodón y arropa a sus hijos por las noches tras haber visto películas y comido helado. Pronto, ella y Strange tienen un enfrentamiento en el aire.

El guión es ingenioso en la forma en que juega con grandes conceptos de ciencia ficción, lo cual tiene sentido considerando que el guionista Michael Waldron es un veterano de la serie animada de humor y ciencia ficción Rick & Morty. Pero también decepciona en cuanto a su estructura revuelta y deja qué desear en cuanto a los personajes femeninos. Olsen sigue vendiendo el dolor de Wanda como las mejores, aunque aquí ha sido reducida a un estereotipo de mujer histérica. Christine simplemente está allí para hacer que Strange se percate de cosas sobre sí mismo. Y América Chávez no llega a ganarse nuestra atención emocional.

Después de Infinity War y Endgame, Doctor Strange in the Multiverse of Madness se siente un poco descontrolada. Cumberbatch se divierte con su personaje, pero su ego ilimitado parece estar un poco mudo mientras lucha con su propia felicidad. Y eso invita a más dudas, como si realmente nos importa si Doctor Strange es feliz o no. ¿Lo es? ¿Podría alguien usar alguna terapia mágica en lugar de estos episodios interdimensionales que arriesgan poco?

Quizá el universo de Marvel finalmente comienza a sentirse como una serie de cómics de larga duración. O tal vez la fase 4 aún no se ha puesto en marcha.

Doctor Strange in the Multiverse of Madness, un estreno de Disney actualmente en cartelera, tiene una clasificación PG-13 (que advierte a los padres que podría ser inapropiada para menores de 13 años) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por escenas intensas de violencia y acción, imágenes aterradoras y algunos diálogos. Duración: 126 minutes. Dos estrellas de cuatro.

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Lindsey Bahr está en Twitter como www.twitter.com/ldbahr