ONU: 2.000 millones de personas viven en áreas en conflicto

vive actualmente en zonas en conflicto, y el mundo enfrenta su mayor cantidad de conflictos armados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aseguró el miércoles el secretario general de las Nacio...

vive actualmente en zonas en conflicto, y el mundo enfrenta su mayor cantidad de conflictos armados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aseguró el miércoles el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Guterres mencionó conflictos desde Yemen, Siria, Myanmar y Sudán, hasta Haití, el Sahel africano y y ahora la guerra en Ucrania, una catástrofe que estremece los fundamentos del orden internacional, extendiéndose a través de fronteras y provocando un alza desmedida en los precios de alimentos, combustibles y fertilizantes, algo que puede significar un desastre para las naciones en desarrollo.

El año pasado, 84 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus casas a causa del conflicto, la violencia y las violaciones a los derechos humanos, precisó Guterres ante la Comisión de Consolidación de la Paz. Y eso no incluye la guerra en Ucrania, que hasta el momento ha forzado a cuatro millones de habitantes a salir del país y ha desplazado internamente a otras 6,5 millones de personas, según agencias de la ONU.

Guterres dijo que según estimados de Naciones Unidas, al menos 274 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria este año. La cifra es 17% superior a la de 2021, y el costo para ayudar a las 183 millones de personas que recibirán asistencia ascenderá a 41.000 millones de dólares, de acuerdo con la agencia humanitaria de la ONU.

El funcionario también mencionó los 2.000 millones de personas que viven en países en conflicto durante un reporte que presentó a la comisión en enero pasado, en el cual dijo que en 2020 se estableció una cifra sin precedentes de 56 naciones en conflicto. Esta cantidad no incluye la guerra en Ucrania, la cual comenzó con la invasión de Rusia el 24 de febrero y ha afectado a casi todos sus 40 millones de habitantes.

Guterres dijo a la comisión que los conflictos van en aumento en un momento de múltiples riesgos que ponen fuera del alcance a la paz: Desigualdad, COVID-19, cambio climático y ciberataques, por mencionar algunos.

También destacó un incremento de golpes de Estado y toma forzada del poder en todo el mundo, los crecientes arsenales nucleares, los ataques a los derechos humanos y la ley internacional, y las redes delictivas y terroristas que impulsan y lucran con las divisiones y conflictos.

Las llamas del conflicto se avivan por la desigualdad, la carencia y los sistemas sin fondos suficientes, dijo el secretario general, quien añadió que deben atenderse estos problemas de manera urgente.

Según el reporte que presentó a la comisión, el mundo registra una incremento en la internacionalización de conflictos dentro de los países, y esto, junto con la fragmentación y multiplicación" de grupos armados vinculados a redes criminales y terroristas complica encontrar soluciones, puntualizó.

Por consecuencia, dijo, cada vez se resuelven menos conflictos por la vía política, siendo Colombia una notable excepción.

Durante la última década, el mundo ha gastado 349.000 millones de dólares en labores de paz, asistencia humanitaria y apoyo a refugiados, comentó. Y los gastos militares globales ascendieron a casi 2 billones de dólares en 2020.

La Comisión de Consolidación de la Paz de la ONU ha realizado labores para promover la paz y evitar el conflicto en países como Costa de Marfil, Irak, la región de los grandes lagos de ífrica y Papúa Nueva Guinea, dijo Guterres, y el fondo de Consolidación de la Paz ha ido en aumento, invirtiendo 195 millones de dólares el año pasado.

Pero depende de contribuciones voluntarias, y las necesidades para la consolidación de la paz superan por mucho los recursos, por lo que Guterres ha pedido a la Asamblea General de Naciones Unidas que los 193 integrantes destinen 100 millones de dólares anuales al fondo.

Cuando tomamos en cuenta los costos de la guerra para la economía global, pero sobre todo para la tranquilidad de la humanidad, la consolidación de la paz realmente tiene un precio muy bajo y es un prerrequisito para el desarrollo y para un mejor futuro para todos, aseguró.