Zelenskyy denuncia crímenes de guerra en asedio a Mariúpol

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, dijo el domingo de madrugada que el asedio a la ciudad portuaria de Mariúpol pasará a la historia por lo que describió como crímenes de guerra cometi...

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, dijo el domingo de madrugada que el asedio a la ciudad portuaria de Mariúpol pasará a la historia por lo que describió como crímenes de guerra cometidos por tropas rusas.

Hacer esto a una ciudad pacífica, lo que han hecho los ocupantes, es un acto de terror que será recordado por siglos, dijo Zelenskyy en su discurso nocturno dirigido a su nación.

Las fuerzas rusas se han adentrado en la maltrecha ciudad cercada, donde los intensos bombardeos dejaron fuera de servicio una gran planta de acero y las autoridades locales pedían más ayuda occidental.

Zelenskyy dijo a los ucranianos que las actuales negociaciones con Rusia no son sencillas ni agradables, pero sí necesarias. Señaló haber discutido el sábado el curso de las conversaciones con el presidente francés Emmanuel Macron.

En la capital, Kiev, al menos 20 bebés nacidos de madres sustitutas esperaban en un refugio improvisado a que sus padres extranjeros pudieran viajar al país devastado por la guerra y los llevasen a casa. Los pequeños, algunos de apenas unos días de vida, eran atendidos por enfermeras que no podían salir del refugio por el bombardeo constante de las fuerzas rusas que tratan de rodear la ciudad.

La caída de Mariúpol, que es el escenario de algunos de los peores momentos de sufrimiento de la guerra, supondría un gran avance en el campo de batalla por parte de las fuerzas rusas, que se encuentran en gran medida estancadas en los límites de ciudades importantes luego de más de tres semanas del inicio de la mayor invasión territorial en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Están muriendo niños y ancianos. La ciudad está destruida y ha sido borrada de la faz de la Tierra, lamentó Michail Vershnin, un policía de Mariúpol, desde una calle cubierta con escombros en un video dirigido a los líderes de Occidente que fue autentificado por The Associated Press.

El sábado también empezaron a surgir detalles sobre un ataque con misiles que mató a hasta 40 marines en la ciudad sureña de Mykolaiv un día antes, según un oficial militar ucraniano que habló con el periódico The New York Times.

Las fuerzas rusas ya han aislado a Mariúpol del Mar de Azov, y su caída conectaría a Crimea, anexionada por Rusia en 2014, con los territorios del este controlados por los separatistas respaldados por Moscú.

Eso supondría uno de los pocos avances rusos frente a la férrea resistencia ucraniana, que ha frustrado las esperanzas rusas de una victoria rápida y ha movilizado a Occidente.

Las fuerzas ucranianas y rusas se enfrentaron por la planta siderúrgica de Azovstal en Mariúpol, dijo el sábado Vadym Denysenko, asesor del ministro del Interior de Ucrania.

Una de las mayores plantas metalúrgicas de Europa está siendo destruida, afirmó Denysenko en declaraciones a la televisión.

El consejo de la ciudad de Mariúpol afirmó horas después que los soldados rusos habían reubicado por la fuerza a varios miles de residentes de la ciudad, en su mayoría mujeres y niños, en Rusia. No dijo en qué parte de Rusia, y la AP no pudo confirmar de momento la afirmación.

Oleksiy Arestovych, un asesor del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, dijo que las fuerzas más cercanas que podrían ayudar a los defensores de Mariúpol de antemano luchaban contra la abrumadora fuerza del enemigo o se hallaban al menos a 100 kilómetros (60 millas) de distancia.

Pese al asedio a Mariúpol, la capacidad de Ucrania para resistir a un enemigo mucho mayor y mejor armado ha sorprendido a muchos. El Ministerio británico de Defensa dijo que el espacio aéreo ucraniano seguía defendido con eficacia.

Obtener el control del aire era uno de los principales objetivos rusos para los primeros días del conflicto y su incapacidad continuada para hacerlo ha limitado de forma significativa su progreso operativo, indicó el Ministerio en Twitter.

Rusia recurre ahora a armas lanzadas desde la seguridad relativa del espacio aéreo ruso para atacar objetivos en Ucrania, señaló el Ministerio británico.

En Mykolaiv, los rescatistas buscaban entre los escombros de los barracones de infantes de marina destruidos por un aparente ataque de misiles el viernes. El gobernador de la región dijo que los soldados estaban durmiendo cuando se produjo el ataque.

No estaba claro cuántos infantes de marina estaban dentro en ese momento, y los rescatistas aún buscaban sobrevivientes. Pero un oficial militar de alto rango que habló bajo con The New York Times bajo condición de anonimato para comentar información sensible estimó que hasta 40 habían muerto, lo que supondría uno de los peores ataques contra las tropas ucranianas en la guerra.

Las estimaciones de bajas rusas son muy dispares, pero incluso las cifras más conservadoras hablan de pocos miles de muertos. Rusia tuvo 64 muertes en cinco días de combate durante la guerra de 2008 con Georgia. Perdió a unas 15.000 personas en Afganistán a lo largo de 10 años y a más de 11.000 durante años de lucha en Chechenia.

El número de rusos muertos y heridos en Ucrania se acerca al umbral del 10% de disminución de efectividad de combate, dijo Dmitry Gorenburg, investigador sobre seguridad rusa en el grupo de estudios CNA, con sede en Virginia. La muerte de cuatro generales rusos, según reportes, de los 20 que se estima participan en la campaña, apunta a complicaciones en la cadena de mando, dijo Gorenburg.

Rusia necesitaría 800.000 soldados -casi tantos como todos sus militares en servicio- para controlar Ucrania en el largo plazo ante una oposición armada, dijo Michael Clarke, exdirector del Royal United Services Institute, un grupo de estudios de defensa con sede en Gran Bretaña.

A menos que los rusos pretendan ser completamente genocidas -podrían allanar todas las grandes ciudades, y los ucranianos se alzarán contra la ocupación rusa- habrá una guerra de guerrillas constante, dijo Clarke.

El sábado, las fuerzas militares rusas informaron que usaron su más reciente misil hipersónico por primera vez en combate. El mayor general Igor Konashenkov dijo que los misiles Kinzhal destruyeron una bodega subterránea que almacenaba misiles ucranianos y munición para aviones en la región occidental de Ivano-Frankivsk.

Rusia ha detallado que los misiles Kinzhal, transportados por aviones de combate MiG-31, tienen un alcance de hasta 2.000 kilómetros (unas 1.250 millas) y viajan a 10 veces la velocidad del sonido.

Organismos de Naciones Unidas han confirmado más de 847 civiles muertos desde el inicio de la guerra, si bien reconocen que el número real probablemente sea mucho mayor. De acuerdo con la ONU, más de 3,3 millones de personas han huido de Ucrania como refugiados.

Ucrania y Rusia han celebrado varias rondas de negociaciones dirigidas a poner fin al conflicto, pero siguen divididas por varias cuestiones. Moscú presiona para su vecino quede desmilitarizado, mientras que Kiev reclama garantías de seguridad.

En toda Ucrania se han producido ataques contra hospitales, escuelas y edificios donde la gente buscaba cobijo.

Al menos 130 personas sobrevivieron el ataque del miércoles contra un teatro de Mariúpol empleado como refugio, pero se creía que había otros 1.300 aún en el interior, dijo el viernes Ludmyla Denisova, comisionada de derechos humanos del parlamento ucraniano.