Cubanas luchan contra discriminación en el arte del tatuaje

Un grupo de mujeres está luchando para romper tabúes, prejuicios y discriminación en el arte corporal en Cuba, donde persisten sectores que ven mal los tatuajes en las isleñas.

Un grupo de mujeres está luchando para romper tabúes, prejuicios y discriminación en el arte corporal en Cuba, donde persisten sectores que ven mal los tatuajes en las isleñas.

Varias jóvenes crearon a mediados de 2021 la llamada Comunidad Erias con el fin de ganar un espacio y lograr reconocimiento en una actividad que ha sido considerada exclusiva para los hombres y que está en un vacío legal en Cuba. El tatuaje no está regulado, pero tampoco tiene alguna prohibición expresa en el país. Se le ha asociado en el pasado con presidiarios y prostitutas.

La comunidad comenzó con algunas integrantes, pero actualmente suman alrededor de medio centenar, incluidas al menos tres tatuadoras, según sus fundadoras, y se promocionan en las redes sociales, con cuentas en Instagram y Telegram.

El grupo, que opera en un estudio en el barrio habanero del Vedado, también busca impulsar otras expresiones artísticas junto a la práctica del tatuaje, como el modelaje y la fotografía. Sin embargo, lograr que se acepte en la sociedad que una mujer puede participar abiertamente a la par del hombre en el arte corporal y exhibirlo sin prejuicios, es el principal objetivo.

Surge a partir de la necesidad que teníamos de normalizar a la mujer con sus tatuajes; somos igual de hermosas y muchas también tenemos profesiones, dijo a The Associated Press Talia Salmerón, una maestra de primaria de 23 años y quien se inició como modelo en el grupo. Es nuestra decisión, porque la quisimos tomar por cualquier motivo personal, llevar eso en la piel.

Salmerón luce tatuajes en su brazo con diseños de flores y una serpiente, pero para ella el más simbólico e importante es el que se estampó en el empeine de su pierna izquierda, con el diseño de una dedicatoria que le hizo su padre en una carta (Tu padre que te ama) y su firma sobre el dibujo de una tijera y una mariposa negra. Aseguró que su papá, que murió en 2017, perdió una pierna al participar en la guerra civil de Angola.

Queremos agruparnos para saber que no estamos solas, para saber que hay otras que tienen la misma situación... nosotras somos fuertes y queremos lograr apoyo emocional y artístico, afirmó, en referencia a mujeres que no se atreven a tatuarse o a participar de este arte.

Pese a que el país caribeño está en medio de una consulta para impulsar un nuevo Código de las Familias, con el fin de adecuarlo a las nuevas realidades y que podría permitir por primera vez el matrimonio igualitario, actividades como el tatuaje, principalmente en las mujeres, siguen viéndose con rechazo, prejuicios y discriminación.

Salmerón aseguró que ante cuestionamientos en su escuela por sus tatuajes debe utilizar ropa que los cubra cuando imparte clases a los niños. Las chicas afirman que parece tratarse de un problema generacional y refieren que muchos de los críticos a los tatuajes en las mujeres son personas mayores.

Hay mucha discriminación. Todos aquí piensan que es de presos, de delincuentes, pero no es así. En realidad es un arte", dijo a la AP Jade de la Fuente, una estudiante de educación física de 18 años, mientras le hacían un nuevo tatuaje en su muslo, un diseño de una tarántula. Hoy mismo una de las profesoras me dijo que si voy a ser profesora, llena de tatuajes, que eso no puede ser, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra.

Puedo ser una buena profesora aunque tenga tatuajes en todo el cuerpo, añadió. Eso no tiene que ver con los sentimientos o la forma de ser de las personas. ¡Es hora que se acabe esa discriminación!.