Cadena perpetua a salvadoreño por asesinatos en EEUU

Un inmigrante salvadoreño fue condenado a prisión perpetua en Estados Unidos sin posibilidad de libertad condicional por dos de los cuatro asesinatos que confesó haber cometido en el estado de Neva...

Un inmigrante salvadoreño fue condenado a prisión perpetua en Estados Unidos sin posibilidad de libertad condicional por dos de los cuatro asesinatos que confesó haber cometido en el estado de Nevada, en un acuerdo judicial que lo salvó de la pena de muerte.

Un juez del condado de Washoe, en Nevada, sentenció el lunes a Wilber Ernesto Martínez Guzmán, de 23 años, por el asesinato a tiros de una pareja de ancianos en Reno en enero de 2019, durante dos semanas de crímenes sucesivos.

El jueves será sentenciado en el condado de Douglas por el asesinato de dos mujeres en Gardnerville y el viernes en Carson City por robarle objetos a sus víctimas, los cuales vendió luego en una casa de empeño.

Martínez Guzmán, quien según las autoridades entró ilegalmente al país cuando tenía 16 años, se declaró culpable de todos los delitos bajo un acuerdo anunciado por la fiscalía en octubre.

Trabajó como jardinero para las cuatro víctimas: con Jerry y Sherri David en Reno; y con Constance Koontz y Sophia Renken en el condado rural de Douglas.

Además de cuatro condenas a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, enfrenta más de 200 años de prisión por robos con y sin armas y otros delitos.

El fiscal de distrito del condado de Washoe, Chris Hicks, dijo que la decisión de abandonar la búsqueda de la pena de muerte se produjo como resultado de una apelación directa de las familias de las víctimas, que no querían que el caso continuara por varios años más.

Estoy feliz de que él pasará el resto de su vida en prisión y espero que pase todo ese tiempo pensando en lo que estos familiares le dijeron hoy, declaró Hicks al diario Reno Gazette Journal después de que la jueza Connie Steinheimer lo sentenciara el lunes en Reno.

La jueza escuchó el testimonio de la familia de los David, quienes eran bien conocidos en la comunidad de Reno Rodeo. Ambos sirvieron en la junta de la asociación de rodeo y Jerry fue uno de sus presidentes.

Una de sus hebillas de cinturón de rodeo que Martínez Guzmán vendió en la casa de empeño de Carson City brindó una pista clave en las primeras etapas de la investigación de los asesinatos que tuvieron nerviosa a la comunidad durante semanas.